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domingo, 23 de marzo de 2014

La fundación de Porro evita aclarar en qué gastó 319.000 euros en 2010


La fundación de Porro evita aclarar en qué gastó 319.000 euros en 2010

El Xacobeo financió con 86.728 euros actividades que generaron más de 150.000

PRIMITIVO CARBAJO

La Fundación Puerto de Vigo (FPV) que montó Corina Porro cuando presidía la Autoridad Portuaria y aspiraba a la alcaldía viguesa iba a obtener 269.400 euros de beneficio en 2010, según el presupuesto que acompañó el plan de actuación que presentó ante la Consellería de Presidencia. Cerró el ejercicio -ocho meses y medio- con un resultado neto de 767 euros y un pasivo de 267.347, después de fundir, en ese periodo, 190.000 euros de su dotación fundacional (el 86% del total) y una abultada cantidad de fondos públicos que las contradicciones contables impiden concretar. La FPV siguió programando actividades en 2011, pero después de las elecciones municipales de mayo cerró su sede, que ahora se anuncia en alquiler, y nadie responde por ella. Son indicios de su quiebra.
Gastó 190.000 euros de la dotación fundacional y un crédito de 53.457
El Igape asegura que aportó 15.091 euros y la fundación, que recibió de él 61.469
La FPV se presentó públicamente el día de su constitución, 16 de abril de 2010. La escritura notarial de constitución señala que "la dotación fundacional asciende a 220.000 euros, de la cual se desembolsa la totalidad de dicho importe" de la siguiente forma: Autoridad Portuaria de Vigo, 60.000 euros; Caixa Galicia, 50.000; Caixanova, 25.000; Pescanova, 10.000; Termavi, 25.000; PSA Peugeot Citroën, 25.000, y Remolcanosa, los 25.000 restantes.
Con esa dotación arrancó el ejercicio cuyas cuentas se conocen ahora a través de la Consellería de Presidencia, que ejerce el protectorado de la entidad y que evita todo comentario sobre las lagunas contables, cantidades inciertas, incoherencias y contradicciones con otros registros aduciendo que su función se limita a "controlar la adecuación formal de las cuentas, es decir, que presentan los documentos que dice la normativa: balance, memoria y cuenta de resultados".
En la Memoria presentada por la FPV ante Presidencia está en blanco la casilla del saldo inicial de la dotación fundacional, de la que sí se indica, en cambio, un "aumento" de 197.500 euros y una "disminución" de 167.500, para acabar con un saldo de 30.000 euros. Lo cual, en román paladino, traduce el gasto de 190.000 euros de su dotación fundacional. A su vez, la FPV suscribió un crédito por importe de 53.457 euros -cancelado en abril de 2011- que también consumió en 2010. De los 494.807 euros de "ingresos de la entidad por la actividad propia" que apunta su cuenta de resultados, destinó 318.955 euros a "aprovisionamientos" o "compras de bienes destinados a la actividad". ¿Qué compró por ese importe cuando la misma cuenta registra 175.084 euros de gastos de personal y explotación? No es el único interrogante que dejan las cuentas.
Cuando EL PAÍS destapó en julio pasado las malas cuentas de la FPV, esta ya había remitido sus resultados de 2010 a la Xunta. La Consellería de Economía e Industria, "con el ánimo de allegar la máxima transparencia", reconoció entonces que "el Igape subvenciona el 50% de los gastos en que incurra la FPV con terceros", según establecía un convenio suscrito el 30 de diciembre anterior pero que se silenció hasta marzo siguiente. En esta fecha la Autoridad Portuaria de Vigo informó de que "la presidenta de la FPV, Corina Porro, firmó el pasado lunes, 28 de febrero [de 2011], un convenio con el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, que asciende a 450.000 euros". La misma nota concluía diciendo que la consellería "a través del Igape, mantiene un convenio de colaboración con la FPV, a través del que subvenciona el 50% de las iniciativas de la misma hasta 2012".
Pese a que la nota inducía la existencia de dos convenios, el Igape aclaró que se trataba de uno solo, trienal, en función del cual su aportación máxima en 2010 sería de 62.500 euros. "En cumplimiento de este convenio", añadía el Igape en julio de 2011, "las cantidades pagadas en 2010 ascienden a 15.091,50 euros, ya que los gastos justificados por la FPV y aprobados por el Igape como subvencionables ascienden a un importe de 30.183 euros".
La Memoria de la FPV, sin embargo, registran una aportación del Igape de 61.469 euros, muy alejada de los 15.091 que el instituto aseguró haber pagado. Por lo demás, de esa cantidad se deriva que el coste de las actividades realizadas en 2010 por la FPV fue de 30.183 euros, lo que contrasta estrepitosamente, como un negocio sin parangón, con los 494.806 euros que la FPV señala como "ingresos por la actividad propia".
Este volumen de ingresos se justifica con una partida curiosa, por lo exígua, de 1.000 euros, que fue la recaudación por "cuotas de usuarios y afiliados", otra de 224.130 por "ingresos de promociones, patrocinadores y colaboraciones" y una tercera de 269.676 por "subvenciones, donaciones y legados de explotación", que se subdivide en "subvenciones del sector público" (84.176 euros cuya procedencia no se concreta, ) y "aportaciones privadas" (185.500 euros).
La S.A. de Xestión do Xacobeo admite que financió en 2010 actividades de la FPV -que tampoco concreta- por importe de 86.728 euros. La Memoria de la FPV señala que recaudó por sus actividades, siete en total, 224.130, de los que al menos 150.266 euros (el 67%) corresponden a actividades explícitamente financiadas por el Xacobeo: concierto de Raphael, Cantajuego y Mercadillo de Navidad. Considerando solo estas tres, también habría resultado un estupendo negocio (86.726 euros de gasto y 150.266 de recaudación).
La recaudación de esas actividades financiadas con dinero público fue repartida, a mayor gloria filantrópica de Corina Porro, entre distintas asociaciones benéficas, para los necesitados locales (Afán) o del ancho mundo (la ONG Pozos de Agua Mayo Rey, que preside Ventura Pérez Mariño, el proyecto Mil Futuros de Caixanova...).
La FPV realizó ese reparto de ingresos al tiempo que fundía 190.000 euros de su dotación fundacional y los 53.457 del crédito bancario que le fue concedido, hasta cerrar 2010 con un pasivo de 267.347 euros. En 2011 siguió recibiendo recursos de la Xunta. Pero ahora está apagada -sin oficinas, con el patronato diezmado y sin interlocutor que aclare nada-, a refugio de la transparencia y austeridad que predica la Xunta que la financió.
En los tribunales y en un limbo
En el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia está pendiente de resolución el recurso de súplica interpuesta por el primer secretario-gerente de la Fundación Puerto de Vigo (FPV), Pablo Alborés, contra la sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Vigo, que desestimó su demanda por despido improcedente. En ella "se da por supuesto" que el patronato aceptó una dimisión que Alborés asegura no haber presentado nunca, como tampoco la citada reunión del patronato que la aceptó. El fallo desacredita el testimonio de Mario Ubiaga, que sucedió a Alborés en el puesto y se encuentra de baja laboral desde hace más de un año. Ubiaga afirmó en el juicio, celebrado en septiembre, que falseó el acta de la reunión del patronato "por orden de la presidenta".
La presidenta, Corina Porro, fue citada a ese juicio por el demandante en calidad de testigo, pero compareció como imputada, lo que la eximió, a priori, de la obligación de decir la verdad. Negó las acusaciones y el juez creyó su versión, entre otras cosas, porque la cantidad reclamada -570.000 euros, según una cláusula de rescisión del contrato- "comprometen de manera cierta y actual el patrimonio de la Fundación".
La que fuera su sede está en oferta de alquiler. Una nota en la puerta informaba el lunes de que la FPV "ha trasladado sus oficinas" y facilitaba un dirección electrónica. EL PAÍS se dirigió a esa dirección, sin obtener respuesta. El miércoles desapareció la nota. La FPV está en un limbo. El actual presidente del Puerto, López-Chaves, ni siquiera ha querido responder a si él ostenta la presidencia de la FPV, a la que el Puerto aportó 60.000 euros al menos.
"CONCEBIDA COMO UN AGENTE ELECTORAL DEL PP"

El PSOE avisa de posible malversación de fondos públicos del PP en la Fundación Puerto de Vigo

EP - Viernes, 17 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 14:12h
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El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Abel Losada, ha avanzado este viernes que su partido estudiará "la posible existencia de malversación de fondos públicos en la creación y la gestión" de la Fundación Puerto de Vigo por parte del PP, que "fue concebida como un agente electoral del PP".
VIGO. A través de un comunicado, el socialista ha sostenido que este ente, creado en abril de 2010 y del cual publica el Diario Oficial de Galicia su disolución este mismo viernes, fue "un chiringuito para financiar las campañas electorales del PP" y "una prueba más de que el discurso de austeridad de Feijóo no es más que puro teatro y palabras vacías".
Por ello, el portavoz del PSdeG en la Cámara autonómica ha reclamado formalmente a la Xunta el expediente completo de la extinción de la citada fundación y ha anunciado que exigirá la comparecencia del conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, en el Pazo do Hórreo.
En el Parlamento, los socialistas demandarán conocer "qué fondos públicos fueron transferidos (a la Fundación Puerto de Vigo), quién los transfirió y para qué", así como "cuáles eran los objetivos de su constitución y si se cumplieron".
"El PP debe dar cuenta de su gestión de las entidades públicos y de cómo antepone sistemáticamente los intereses partidarios al interés general de Galicia", ha incidido Losada, haciendo hincapié en que esto ocurre "tanto desde la Xunta como desde la Fundación Puerto de Vigo".


El «escándalo» de la Fundación Puerto de Vigo se tralada al Parlamento gallego


Los socialistas piden la comparecencia de Guerra en O Hórreo para que explique la subvención a un ente sin apenas actividad

E. M. P. / VIGO
Día 14/07/2011
Los conocidos «chiringuitos políticos» no han acabado con la etapa del bipartito. La Fundación Puerto de Vigo (FPV) parece haber tomado el relevo, y aquello que ya habían denunciado los socialistas de Vigo, coincidiendo con su creación el pasado año, toma cuerpo. Las sospechas de que su constitución respondía a la necesidad de configurar una plataforma para promocionar a la candidata del PP a la alcaldía, Corina Porro, se confirman una vez que el ente, que se suponía iba a autofinanciarse, no solo tiene sus arcas en negativo, sino que ha recibido cuantiosas subvenciones de la Xunta. Las mismas sobre las que ahora el PSdeG pide explicaciones en el Parlamento al conselleiro de Economía, Javier Guerra.
Duro aterrizaje el de Corina Porro, responsable directa, en su nuevo cargo al frente de la presidencia del Consello Económico y Social de Galicia, que se ha visto salpicada por lo que el parlamentario socialista Manel Gallego calificó de «escándalo». Según dijo, «el responsable de Economía tendrá que explicar en qué se gastaron los 500.000 euros destinados a esta Fundación», «al margen de la financiación del programa de televisión», ironizó en clara referencia a la participación en la Estación Marítima de la ya ex titular del Puerto olívico en el «El gato al agua» (Intereconomía), «cuya emisión —añadió— se financió con fondos públicos».

Contratos blindados

Visiblemente indignado con la información que apunta a que la Consellería de Economía, a través del Igape, subvencionó actividades de la FPV que no se han llegado a realizar, el también secretario general de la agrupación socialista de Vigo censuró que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, «vaya pregonando una supuesta austeridad que no cumple, al tiempo que dice que no hay dinero para sanidad o educación». Tras considerar «una locura que un ente público haga contratos blindados», afirmó no sentirse sorprendido por la «habitual forma de actuar del Gobierno».
Su finalidad es clara: «promover, desarrollar, impulsar y acercar al ciudadano la faceta más social del puerto, de sus empresas y de su entorno con el fin de contribuir, desde una vocación de servicio, al desarrollo social de Vigo, Galicia y España», tal y como consta literalmente en sus estatutos. Durante su puesta de largo, el 16 de abril del pasado año, era la propia Corina Porro la que aseguraba que iba a generar en ese ejercicio unos beneficios de más de 269.000 euros, tal y como constaba en el minucioso diseño del plan de actuación. A ellos hay que sumar un capital de salida aportado por los patronos de la fundación, que acumulaba en caja, de 220.000 euros. Así, sin capacidad para generar ingresos, comenzaron los primeros problemas para afrontar los gastos corrientes.
Y ante el revuelo causado era la propia Fundación la que ayer tarde emitía un comunicado en el que negaba la escasa actividad que se le atribuye. En el mismo, asegura que a lo largo de su primer año de funcionamiento ha trabajado en el cumplimiento de los fines fundacionales y a través del plan de actuación presentado, «llevando a cabo para ello un total de 43 acciones», tanto en el ámbito socio-cultural como en el área técnico-portuaria. En cuanto a este año 2011, confirma que «hasta la fecha se han ejecutado 34 proyectos».
En todo caso, como protectora de la fundación, será ahora la Consellería de Presidencia la que tenga que estudiar la documentación contable y el nivel de ejecución del plan de actuación, en base a la memoria que la FPV está obliga a presentarle, y dirimir así si ha existido alguna irregularidad.

Demanda contra Porro

No obstante, al ente se le acumula el trabajo. Hasta tres gerentes ha tenido ya bajo la presidencia de Corina Porro, contra la que el primero ha interpuesto una demanda. El ex director de la Fundación Puerto de Vigo, Pablo Alborés, la acusa de despido improcedente, al tiempo que reclama, en cumplimiento de su contrato, que se le indemnice con 570.000 euros.
Según su versión, comenzó a trabajar en la redacción de estatutos, captación de fondos y patronos, contenido y objetivos, entre otras cuestiones, un año antes de firmar el contrato definitivo con la Autoridad Portuaria, el 16 de abril de 2010. Para su sorpresa, Alborés cuenta cómo pasados unos días era la propia Porro la que le invitaba a tomarse una especie de «excedencia pactada» por un año, bajo el argumento de «aliviar tensiones entre ellos».
Alborés aceptó ese acuerdo pero, al poco tiempo, recibió en su casa un acta de una supuesta reunión en la que se aceptaba su «dimisión». «Yo nunca dimití, no pueden tener mi firma en ningún documento y tampoco se convocó una junta de patronos para decidir esa circunstancia», afirma tajante. Por su parte, la FPV asegura tener el documento de renuncia, en el que figuraría su firma, fechado a 28 de abril de 2010.

La Xunta inyecta 500.000 euros en una fundación sin apenas actividad

La entidad ejecutó solo dos de las 22 actividades de su plan de actuación

·                                 Tres gerentes en un año y con visitas a los juzgados
·                                 Dinero público para la continuidad

La Fundación Puerto de Vigo (FPV), creada el año pasado por la ahora presidenta del Consello Económico y Social, Corina Porro, iba a generar en ese ejercicio unos beneficios de 269.400 euros, según su plan de actuación. No lo cumplió y, según fuentes cercanas a la entidad, acabó 2010 con significativas deudas. La Xunta ha inyectado en ella no menos 500.000 euros en 2011, pese a estar obligada la FPV a la autosuficiencia económica y no desarrollar desde hace meses ninguna actividad. Está pendiente de juicio, además, una reclamación salarial de 570.000 euros de su primer gerente por despido improcedente.
La FPV fue presentada públicamente el mismo día de su constitución formal, 16 de abril de 2010. Arrancó con unos fondos de 220.000 euros aportados por sus patronos: Autoridad Portuaria de Vigo, que la promueve y se reserva la presidencia en la persona de Corina Porro, 60.000 euros; Citroën, 25.000 y Pierre Ianni como vicepresidente; Caixa Galicia (antes de su fusión con Caixanova), 50.000 euros y plena colaboración en cesión de espacios culturales; Caixanova, 25.000; Remolcanosa, 25.000; Termavi (estiba portuaria), 25.000; y Pescanova, 10.000 euros. Javier Touza, presidente de los armadores de pesca (Arvi), es el tesorero.
La Xunta ha inyectado al menos 500.000 euros en su primer año de vida
La Consellería de Presidencia ejerce el protectorado o control de la FPV
Además, según el mismo plan de actuación, estaba prevista la captación de otros 438.000 euros asociaciando a la FPV a 400 empresas, con una cuota de 1.020 euros, y a 100 personas físicas (a 300 euros). Nadie ha facilitado datos sobre los resultados de esta campaña de captación de socios, de la que EL PAÍS solo ha podido constatar que se realizó parcialmente.
El objeto de la FPV, según sus estatutos, es el de "promover, desarrollar, impulsar y acercar al ciudadano la faceta más social del puerto, de sus empresas y de su entorno con el fin de contribuir, desde una vocación de servicio, al desarrollo social de Vigo, Galicia y España". También "podrá contribuir al ámbito de la cultura en su ámbito de influencia", dice la resolución de la Consellería de Presidencia que declaró a la FPV "de interés gallego". Esta consellería, que dirige Alfonso Rueda, secretario general del PP gallego, ejerce a su vez como protector de la FPV, que se obliga a presentar anualmente ante Presidencia "la documentación contable y plan de actuación", así como, al vencimiento del ejercicio, la memoria que permita comprobar el grado de ejecución del citado plan. La FPV no lo cumplió ni de lejos.
De las 22 actividades señaladas en el plan de actuación (en tres áreas: sociocultural, proyectos y formación), solo se ejecutaron dos y una quinta parte de otra (la exposición Piratas: los ladrones del mar, que costó 40.000 euros y hacía paquete con otras cuatro muestras inéditas). No se ejecutó ninguna actividad del programa de las destinadas a generar ingresos. Las que se realizaron consumieron las aportaciones de patronos y socios y, en diciembre, según las fuentes consultadas por este periódico, la FPV tuvo que recurrir a una póliza de crédito de Novacaixagalicia por importe de 50.000 euros para afrontar sus gastos corrientes.
El plan de actuación incluía el I Concierto Benéfico Fundación Puerto de Vigo con financiación de patrocinadores y sector privado. Finalmente lo protagonizó Raphael en el Teatro García Barbón, aunque con financiación del Xacobeo y de la Diputación Provincial, y la recaudación, que se prevía inicialmente destinar a Haití, fue entregada a la asociación benéfica AFAN. La otra actividad realizada fue la creación de un simulador para la formación de gruístas y estibadores.
Al margen del plan de actuación, la FPV participó en actividades como el IX Concurso Franciso Mantecón de Diseño, la subvención de un festival con motivo de la canonización de la madre jesuitina Cándida, fundadora del colegio Miralba, el ciclo El deseo y el poder en la ópera, un concierto para bebés, un mercadillo benéfico por Navidad, un oulet solidario con Camerún, el patrocinio de unas jornadas sobre tecnologías y soluciones para la automoción y de una ruta marítima y cultural por la ría de corta duración. Asimismo, un curso sobre Derecho Marítimo.
Tal vez la actividad más polémica fuera la emisión desde la Estación Marítima del programa El gato el agua, de la cadena de televisión ultraderechista Intereconomía, que glosó las excelencias del puerto de Vigo y de su presidenta "frente a una alcaldía obstruccionista".

Tres gerentes en un año y con visitas a los juzgados

La Fundación Puerto de Vigo (FPV) ha tenido tres gerentes en su año de existencia. El primero, Pablo Alborés Cabaniña, un joven profesor de Porriño con amplia experiencia en fundaciones, recibió de Corina Porro el encargo de montarla, así ella accedió a la presidencia de la Autoridad Portuaria. Porro quería un instrumento alternativo a la "histórica" Fundación Provigo que preside el alcalde, Abel Caballero, quien repetidamente ha denunciado el incumplimento de la Xunta y de la Diputación en el pago de sus cuotas. Los socialistas señalaron a la FPV como "tapadera electoral" del PP en la aspiración de Porro a la alcaldía.
Alborés trabajó un año en el montaje de la fundación y el mismo día de su constitución formal, 16 de abril de 2010, firmó el contrato que le acreditaba como director-gerente de la misma, con un sueldo anual de 57.000 euros. "Me lo dieron hecho, yo no intervine en nada", afirma Alborés. Unos días después le fue sugerido que dimitiera "por no ser del PP". La propia Porro le ofreció la opción de un año de excedencia para volver al cargo "después de las elecciones".
Pero días después recibió por burofax la notificación de que el Patronato había aceptado su dimisión el 30 de abril. "Ni había presentado la dimisión ni se celebró esa reunión del Patronato", asegura. Porro insistió en posponer la resolución de su contrato al 22-M, pero, al no conseguir ella la alcaldía, para Alborés también despareció todo interlocutor con el que poder negociar su situación. Tampoco compareció nadie de la FPV en el SMAC para la conciliación. Ahora, acogiéndose a la única cláusula de rescisión de su contrato, tiene planteada una demanda por despido improcedente, en cuyo caso se le reconoce una indemnización de 10 años de salario, esto es, 570.000 euros que reclama a la FPV. Corina Porro tendrá que prestar declaración por este motivo en el juzgado, en septiembre.
Depresión
La FPV, al apartar a Alborés, cambió las llaves de su sede y despidió a dos de los tres empleados contratados, que percibieron, por unos días de trabajo, una indemnización de 6.000 euros cada uno.
Le sustituyó en la gerencia Mario Ubiaga, a quien Alborés había llevado a la FPV como director de eventos. Ubiaga fue despedido días antes de la campaña electoral, estando de baja por depresión. Ubiaga aceptó una indemnización de 100.000 euros, de los que le pagaron en mano 25.000 y el resto, en pagarés pendientes de cobro. Ahora desempeña la gerencia Javier Fuertes, que rehusó comentar "nada de nada" con este periódico.

Dinero público para la continuidad

Aunque la Fundación Puerto de Vigo (FPV) se obliga a autofinanciarse, Corina Porro, presidenta de la Autoridad Portuaria de Vigo, y Javier Guerra, conselleiro de Economía e Industria, firmaron en febrero último un convenio por importe de 450.000 euros para "financiar actividades de promoción, investigación y jornadas técnicas" a través de la propia fundación. La misma nota de la Autoridad Portuaria que da cuenta de ese convenio concluye recordando que "la Consellería de Economía e Industria, a través del Igape, mantiene un convenio de colaboración con la Fundación Puerto de Vigo, a través del que subvenciona el 50% de las iniciativas de la misma hasta 2012".
Es la primera y única constancia pública de que exista ese convenio. EL PAÍS ha tratado de obtener datos sobre la financiación total canalizada por la consellería de Javier Guerra a la FPV, pero de momento la Xunta no ha contestado. No obstante, a los 450.000 euros del convenio habría que sumar la cantidad imprecisa que representa el 50% de financiación del Igape, que podría resultar significativa para el ejercicio de 2010 y no tanto para el actual ejercicio, ya que la FPV no ha desarrollado prácticamente ninguna actividad, que se sepa, desde el pasado mes de febrero, coincidiendo precisamente con la firma del convenio.
Además, y pese a esa inactividad, en junio la Consellería de Traballo aprobó otra subvención para la FPV de 50.000 euros.
Javier Touza, tesorero de la FPV, confiaba en que la misma tuviera continuidad con el desembarco de Ignacio López-Chaves como presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo y, pese a desconocer el estado exacto de las cuentas de la fundación -"sé que está en números rojos, eso sí"-, aseguró que su viabilidad está asegurada "gracias a los convenios que se van a firmar con el Igape y la Diputación". De confirmarse, la FPV no sería muy diferente de los denostados "chiringuitos" que tanto ha denunciado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, como práctica del anterior Gobierno bipartito.


ablo Alborés Cabaniña - Director de la Fundación Puerto de Vigo

"La Universidad adolece de estudios relacionados con el puerto"

"Tenemos que ir de la mano para que los vigueses se formen aquí", afirma


A. BLANCO Con la ilusión de encabezar un proyecto pionero, el reto de convertir a las empresas viguesas del mar en referentes internacionales y la seguridad de que este nuevo organismo impulsará al Puerto más allá de sus fronteras y reforzará su relación con la ciudad. “¿Miedos?, ninguno. Es un reto maravilloso que acabará siendo un éxito para todos los vigueses”. Así de convencido y esperanzado inicia su andadura como director de la Fundación Puerto de Vigo el vigués Pablo Alborés Cabaniña, que llega a este cargo a propuesta de la presidenta de la Autoridad Portuaria, Corina Porro.


–¿Cuáles serán las líneas maestras de esta nueva entidad?



–Lo primordial es actuar desde el plano económico con la mejora de la formación de las empresas del puerto y la consecución de ayudas económicas para desarrollar proyectos innovadores que impulsen el sector pesquero mas allá de España. Paralelamente trabajaremos en el plano cultural con el desarrollo de actividades sociales que contribuyan a acercar el Puerto a la ciudad. 

–¿Por dónde empezará? 



–Por estrechar la colaboración con la Universidad. Ambas instituciones necesitan ir de la mano. Ya lo hacen, pero no todo lo necesario. En cuanto se elija al nuevo rector, iniciaremos los contactos.

–¿Qué le pedirán?



–Que se apueste por cátedras o másteres relacionados con el sector portuario. Adolecemos de titulaciones específicas como Derecho Portuario o ingenierías navales y, aunque puede parecer anecdótico, un puerto tan importante como el de Vigo se nutre de mucha gente de fuera de la ciudad. Queremos que los vigueses se puedan formar aquí y esperamos que haya una estrecha relación con la Universidad.

–Habla también de internacionalizar el Puerto...



–Es el principal objetivo. Somos uno de los principales puertos pesqueros y queremos llevar nuestro modelo a otros países. Enseñarles como trabajamos y crear lazos de unión que no sólo abran nuevos mercados, sino que amplíen la capacidad de nuestras empresas.

–¿Tienen ya una ruta marcada?



–Más o menos. En los inicios vamos a ir de la mano de la Fundación del Puerto de Valencia hacia países de América del Sur, donde ellos ya están exportando sus sistemas de contenedores. Ellos lo hacen en este campo, y nosotros lo haremos en el de la pesca.

–En lo económico parecen tener las ideas claras. Pero ¿qué pueden esperar los vigueses de la Fundación Puerto de Vigo en lo cultural? 



–Queremos tener una programación sociocultural potente, pero todavía la estamos diseñando. Por lo pronto, ya colaboramos en dos conciertos que habrá en la ciudad, el de Raphael y el de Joaquín Sabina. Pero también habrá eventos más sencillos o exposiciones. Todavía tenemos mucho camino por delante.

–Los Usuarios o los Consignatarios del Puerto se han quedado fuera. ¿Por qué?



–No están fuera, ni mucho menos. Que no hayan participado en el acto de constitución no quiere decir que mañana no puedan hacerlo. Estamos abiertos a nuevos socios. Contamos con ellos, al igual que con la Universidad.



–¿Y con el gobierno local?



–Estamos abiertos a hablar con todo el mundo. Eso sí, debe quedar claro que somos independientes y que no tenemos ninguna vinculación política. Al Concello le tenderemos la mamo como a cualquier otra administración.

–¿Cómo financiarán sus actividades?



–Hay una aportación inicial de los socios y, a partir de ahí, lo haremos a través de las actividades que se desarrollen o los servicios que se presten. Optaremos a ayudas y subsistirá mediante la autofinanciación. El 70 por ciento de cualquier beneficio debe dedicarse a fines fundacionales.


 
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