El cabo Rosa, historia viva del sindicalismo en la Guardia Civil

El cabo Rosa, historia viva del sindicalismo en la Guardia Civil

  • Compañeros de la Benemérita reconocen los años de lucha de Manuel Rosa para que los agentes pudieran asociarse

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Un total de 22 expedientes disciplinarios, una decena de detenciones y diez años entre rejas. Esas son las cifras que Manuel Rosa ha cosechado desde que en 1986 pidiese crear una asociación de miembros de la Guardia Civil. El más conocido como cabo Rosa levanta pasiones y odios dentro del cuerpo.
Lleva más de 28 años trabajando por los derechos de los guardias civiles. Lejos de hacerlo cara a la galería, ayer fue la primera vez que este pionero habló en público. Lo hizo para agradecer el premio que le otorgaron sus compañeros de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), por la labor que ha desempeñado a lo largo de todos estos años.
Mientras los asistentes al acto no dejaban de acercarse a él para fotografiarse, el cabo Rosa recordaba aquel 20 de septiembre de 1986. Le había tocado la lotería del Niño y eso le aseguraba el sustento a su familia así que decidió lanzarse.
Pidió crear una asociación, que no un sindicato, con miembros del cuerpo. «Presenté un escrito a las 13.00 horas y a las siete de la tarde me detuvieron acusado de un delito de sedición militar», explicó. Entonces tenía 36 años y se pasó 12 meses en prisión.
Así fue como comenzó la historia del cabo Rosa, que ayer aprovechó la ocasión para insistir en la idea de que la Guardia Civil no es un cuerpo militar: «Yo no hice ni la mili, es una contradicción muy grande». Es solo una de las reivindicaciones por las que viene luchando desde entonces, pero no la única.
Criticó que los compañeros ven vulnerados sus derechos fundamentales. Y es que el cabo Rosa aseguró que los guardias civiles son uno de los colectivos más discriminados de España y quiere que eso cambie.
Los numerosos expedientes y documentos judiciales militares en los que figura su nombre no han valido para desanimarle. Pese a que insistió en que ha tenido que sacrificar su vida familiar por esta lucha, volvería a hacerlo, según dijo junto a José Morata y José Antonio León, otros compañeros que le siguieron en sus reivindicaciones y que también fueron galardonados por la AUGC.
A sus 64 años está lejos de retirarse de la primera línea: «Busco venganza por todos los años de represión a los que me enfrenté».