Prueba de alcoholemia a un Guardia Civil.


Prueba de alcoholemia a un Guardia Civil.


¿Sabían ustedes que los agentes de la Guardia Civil también están obligados a someterse a la prueba de alcoholemia, incluso si no están conduciendo, cuando son requeridos para ello por un mando superior?

Sentencia condenatoria por negarse a la prueba de alcoholemia

#prueba de alcoholemia
La Guardia Civil está obligada a someterse a la prueba de alcoholemia si son requeridos por un mando superior.
Una reciente sentencia confirma la sanción de seis meses de suspensión a un agente que, mientras estaba multando a un conductor, tuvo la inesperada visita de un mando que se percató de que, tanto él como su compañero, tenían síntomas de haber bebido (olor a alcohol en el aliento, habla balbuciente e inseguridad al andar).
Ambos fueron requeridos a someterse a la prueba de alcoholemia y los dos se negaron a ello. El resultado fue que les retiraron las armas y posteriormente fueron sancionados con seis meses de suspensión y cambio de destino. Uno de ellos recurrió ante el tribunal al entender que la sanción era excesiva y que no estaba demostrado que hubiera bebido.
Los hechos ocurrieron en 2011, y según el fallo hay testimonios suficientes. Durante el control rutinario se escuchó a sus compañeros decir:  «vas borracho y te has negado a soplar», «has bebido, vas borracho».
En cualquier caso la sanción no es por ir borracho sino por negarse a someterse a la prueba de alcoholemia, lo cual está tasado como falta muy grave en el reglamento disciplinario de la Guardia Civil. También hay que tener en cuenta que la sanción tampoco se limitaba al hecho de haberse negado a someterse a la prueba de alcoholemia, sino a la desatención del servicio, otra falta muy grave. Por lo visto, horas antes de su relevo, y por lo tanto cuando estaban aún de servicio, se les vio frecuentando varios bares de la localidad de Guadarrama, y aunque no hay testimonios de lo que bebieron, se supone que era alcohol en vista del resultado final.
Imagino que los de los bares habrán preferido no decir lo que les sirvieron, que seguramente ni siquiera cobraron, porque esa es otra costumbre bastante afianzada en el cuerpo.
Ramón Cerdá