Falsear las cuentas, mal ejemplo nos dan.


Falsear las cuentas, mal ejemplo nos dan.


Falsear las cuentas de una empresa, evidentemente no es algo que sea de alabar,  ni siquiera si se hace por un buen fin (si es que lo hay). Si además ese falseamiento consiste en una ocultación de ingresos para pagar menos impuestos, está claro que estamos ante un fraude. ¿Pero qué ocurre cuando es el mismísimo Gobierno quien falsea sus cuentas? Puede que aquí no estemos hablando de un fraude fiscal, pero está claro que se trata de un fraude, además de un muy mal ejemplo para la ciudadanía. Luego nos quieren adoctrinar para que seamos buenos y no recurramos a la economía sumergida. ¿Y si les decimos que es para ahorrar un poco y poder pagar sus despropósitos?

Cuando el Gobierno opta por falsear las cuentas

#falsear las cuentas
Falsear las cuentas también es cosa del Gobierno.
Mala cosa es esa de que el Gobierno, sea central o autonómico, se dedique a falsear las cuentas, algo por otro lado sabido desde hace tiempo pero que ahora toma su importancia ante la sanción económica de la Unión Europea. Una sanción, dicen algunos que simbólica, de 19 millones de euros por falsear el déficit de Valencia. Pero simbólica o no (podrían habernos sancionado con 2.000 millones de euros, eso es cierto), está claro que nos han coloreado la cara una vez más desde Europa y nuestra imagen no está en su mejor momento.
Alberto Fabra, como no podía ser de otra manera, y más en plena campaña política, saca pecho y quita importancia al asunto de marras. La ocultación de facturas para reducir contablemente el gasto sanitario es cosa del pasado, todo ocurrió durante los gobiernos de Zaplana y Camps. Como nota al margen hay que recordar que el ocultamiento de las facturas (las ya famosas facturas en los cajones como las llamaban) provocó, además, serios impagos y/o retrasos en los cobros a proveedores; no lo olvidemos.
Por su parte, Moragues también saca pecho y dice: «Fuimos nosotros quienes informamos a Eurostat de esta posible mala práctica contable», «solo una cuestión de mala praxis contable», «ya se ha solucionado». «Está todo debidamente contabilizado en tiempo y forma, es una práctica que corresponde al pasado, totalmente desterrada en el ámbito de la Generalitat».

¿Quién tiene que pagar la sanción por falsear las cuentas?

Luis de Guindos dijo que «no la va a pagar el Estado», «la tiene que pagar quien la tiene que pagar», refiriéndose sin duda a la Generalitat Valenciana (¿O se refería a nosotros?); en cambio, Moragues asegura que la sanción corre por cuenta «del Reino de España». En cualquier caso... le den la vuelta que le den, de nuestros impuestos, eso está claro. Aquí la mala gestión, las fiestas, los robos y los fraudes, siempre acabamos pagándolos los mismos, los cometa quien los cometa y se lo gaste quien se lo gaste.

Ramón Cerdá