Emprendedores vocacionales y emprendedores por necesidad

Emprendedores vocacionales y emprendedores por necesidad

El término «emprendedores» se está desgastando por el exceso de uso, o esa es la sensación que yo tengo. Parece ser que una de las soluciones contra el paro apuntada por el Gobierno era la de aumentar el número de falsos emprendedores para que abandonaran las listas del paro y que, además, a ser posible, contrataran a alguien.

¿Para qué sirven los emprendedores?

Evidentemente los emprendedores  (me considero uno de ellos) son necesarios para que la economía funcione y para que haya empleo, pero se necesitan emprendedores vocacionales que crean en lo que están haciendo y que pongan ilusión en el proyecto. No son lo mismo los emprendedores vocacionales que no necesitan a nadie que les diga que tienen que hacer algo, que los emprendedores por necesidad que ha generado la actual situación del paro y las medidas subvencionadas por el Gobierno.
#emprendedores
Los emprendedores son necesarios para la economía
Las estadísticas apuntan a que el emprendimiento no es ningún chollo y que en apenas dos años de actividad, acaban desapareciendo hasta el 70% de los negocios, y no es que eso ocurra solo con los emprendedores que, no siéndolo, se han visto obligados a hacer algo por su cuenta, pero sí que es cierto que es entre ellos donde el porcentaje de fracaso es mayor.
Por supuesto, este índice de fracaso (que es enorme y apabullador) no hace que los emprendedores vocacionales pierdan el ánimo y siempre están dispuestos a seguir adelante, pero es posible que haya terminado por arruinar a mucha gente que nunca había pensado en emprender y se ha visto obligada a hacerlo, creando supuestos negocios donde no hay demanda, o donde el sector estaba saturado y sin consumo suficiente.
Sorprende que entre los emprendedores haya muchos que desconozcan lo más básico; no se pueden poner los precios más baratos por el simple hecho de ganarle mercado a la competencia, si ni siquiera se conocen los costes de lo que uno compra, y mucho menos los costes fijos que hay que cubrir. No digo que uno tenga que ser economista con máster para montar un bar, pero sí que tendría que asesorarse de algunas cuestiones antes de hacerlo.

Ramón Cerdá