El nuevo y el viejo PSOE

El nuevo y el viejo PSOE

Autor Juan Carlos Ibarra , el Marqués de Extremadura, uno de los viejos presidentes que vive del cuento de todos los ciudadanos.

En varias ocasiones he oído a algunos miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE hablar del nuevo PSOE, en oposición al viejo partido socialista. Suponiendo que esa división fuera cierta, soy de los que no veo muchas diferencias entre uno y otro modelo de partido, aunque con el transcurrir de los acontecimientos, alguna matización sí puede apreciarse.
Lo ocurrido esta semana con Tomás Gómez no es nuevo en el seno del partido socialista. Los más veteranos recordarán casos como los de Rafael Escuredo o José Rodríguez de la Borbolla -ambos presidentes que fueron de la Junta de Andalucía- o el de Demetrio Madrid -que fue Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla y León- y que fueron conminados por la dirección federal socialista de aquel tiempo a dar un paso atrás en sus respectivas responsabilidades institucionales.


¿Cuál fue la diferencia entre lo que pasó entonces y lo que está ocurriendo ahora?
1.- Había un reconocimiento por parte de la militancia socialista de la autoridad moral y política de quienes, en representación de la dirección socialista, "invitaban" a dar un paso atrás  en las legítimas aspiraciones de algunos que querían seguir representando al partido en las instituciones que habían ocupado, o querían ocupar, democráticamente.
2.- En aquellos y en otros casos, los militantes hicieron una gran demostración de sentido de partido, poniendo los intereses generales por encima de los intereses particulares.
3.- Ninguno de ellos arremetió ni contra el partido ni contra los órganos ejecutivos que tomaron esas complicadas decisiones. Todos sabían en aquel "viejo" PSOE que ante el requerimiento de la Comisión Ejecutiva Federal cabían dos alternativas: o los interesados aceptaban la propuesta y eran ellos mismos los que se encargaban de llevarla a efecto, o no se estaba de acuerdo con la decisión adoptada por quien tenía más clara visión y responsabilidad de lo que interesaba al partido, pero se acataba.
Lo único que no cabía en este conflicto era la arremetida de Tomás Gómez contra el secretario general socialista. Esa arremetida justifica que Pedro Sánchez tuviera perdida la confianza en el secretario general madrileño
Visto lo visto en esta semana, atendiendo a las razones de unos y otros, lo único que no cabía en este conflicto era la arremetida de Tomás Gómez contra el secretario general socialista. Esa arremetida justifica que Pedro Sánchez tuviera perdida la confianza en el secretario general madrileño.
La resistencia de Tomás Gómez, que tiene todo el derecho a defender su honor y a exigir una rectificación en los argumentos dados por el secretario de organización del PSOE en relación con su gestión al frente del Ayuntamiento de Parla, deja un panorama de tierra quemada de muy difícil cultivo para quienes estén dispuestos a asumir la dirección del Partido Socialista de Madrid y la candidatura a la presidencia de la Comunidad Autónoma madrileña.
En el momento de redactar estas líneas no se sabe si Tomás Gómez, que era secretario general del PSM, y Pedro Zerolo, que era Presidente de ese partido, seguirán siendo miembros de la Comisión Ejecutiva Federal que dirige Pedro Sánchez. No parece muy consecuente que quienes no sirven para dirigir una federación valgan para dirigir al conjunto de las federaciones.
En cualquier caso, ya va siendo hora de que en este "nuevo" PSOE se visualicé más inteligencia y responsabilidad y menos ambición.

Desde que se eligió a la nueva dirección, consecuencia del proceso de primarias, en el partido socialista no dejan de fluir malas noticias y todas ellas reflejando una lucha por un poder que ya los militantes dejaron asentado cuando decidieron con su voto a quién querían al frente del partido. Ya es suficiente. No digo que se hagan las cosas como se hacían en el "viejo" PSOE pero, al menos, que se intente.