CENDAYA. OPINION
El asesinato en La Cañiza de un número de la Guardia Civil nos tiene que llevar a reconocer el abnegado servicio que siempre presta el Benemérito Cuerpo. Su capacidad de sacrificio es impagable. Quizás sea por eso por lo que Rubalcaba y Zapatero han decidido no pagarles lo prometido.
La Guardia Civil es la mejor visualización de la golfería política del PSOE de Zapatero. Siempre antes de las elecciones prometen a los guardias civiles la equiparación de sus salarios con los de las Policías Autonómicas. Dos legislaturas, dos, lleva Zapatero dándoles la espalda e incumpliendo su promesa, ahora con Rubalcaba, el hombre que miente con más sinceridad de España, como ministro del Interior.
La Guardia Civil sabe que su función es la que definió el Duque de Ahumada y no la de recaudador incentivado para el dilapidador Zapatero. Rubalcaba no sabe qué significa la Guardia Civil si cree que su motivación viene de aumentar las sanciones. De los cientos de millones de euros que recaudan lo que debería hacer, en vez de subvencionar mapas del clítoris, colectivos de gays en África o ministras de Sanidad usando el cargo para su campaña política personal, es cumplir su promesa y mejorar la seguridad y el equipamiento del Cuerpo.
Rubalcaba quiere a la Guardia Civil para el oro mientras él se baja al moro. ¿Pero no existe el Ministerio de Asuntos Exteriores? El Gobierno quiere desprestigiar a los agentes criticando la supuesta huelga de bolis caídos, mientras éstos demuestran que tienen el orgullo alto y su función clara cuando, sin pensar en la mierda que cobran, se juegan la vida ante los atracadores, en las inundaciones, en los incendios, siempre protegiendo al ciudadano y garantizando el cumplimiento de las leyes.
La matrícula de sus vehículos es un grito de reivindicación. PGC, Pobre Guardia Civil. Con Rubalcaba y Zapatero mucho más. Apoyemos todos a los que tanto hacen por nosotros. Siempre que se necesita a la Guardia Civil ahí está.
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