Esta semana han finalizado, aquí en España, las Elecciones Municipales. A parte de que haya ganado o perdido determinado partido político el hecho más destacable ha sido, sin lugar a duda, la manifestación espontánea de miles de personas que han dicho ¡Basta ya!.
Ha sido muy emocionante ver como la gente, sin estar guiados o manipulados por ningún partido político, ha salido a la calle (de forma pacífica) a protestar por como se están haciendo las cosas. Ya no es un tema de si la economía va bien o mal, o si el Gobierno tiene que dimitir. La protesta ha sido hacia el sistema en el que vivimos. Ha sido un grito de indignación.
¿Cómo podemos permitir que un Banco desahucie a una familia por no poder pagar una hipoteca pero en cambio él reciba dinero público para no quebrar?. ¿Por qué no se embarga los bienes de esos directivos y les quede una deuda de por vida como ocurre con sus clientes si no pueden pagar?.
¿Por qué se ataca a Libia y no a Siria si en ambos sitios se ha masacrado a la población civil?. ¿Es por qué uno tiene petróleo y otro no?. ¿Cómo es que hay miles de pisos vacíos y tanta gente en la calle?. ¿Por qué hay gente que no tiene para comer y en cambio se tiran toneladas de comida a la basura para que no bajen más los precios?.
El otro día hicieron un Reality Show en el que varias personas de una tribu de Oceanía pasaba unos días en Madrid. Aparte de varias anécdotas simpáticas hubo un hecho muy impactante: iban estas personas con sus amigos españoles paseando y de repente se encuentran a un indigente durmiendo en la calle sobre un cartón.
En su tribu es impensable que nadie pase hambre mientras haya comida o que no tenga donde vivir ya que entre todos le ayudarán a construirse una casa o podrá compartir la comunal.
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