Nueve consejos para no gastar los 'megas' del pincho USB
Este tipo de dispositivos sirven para acceder a Internet, aunque con límites de tráfico y un control del consumo de datos
- Autor: Por JORDI SABATÉ MARTÍ
La tecnología de acceso a la red de datos móvil HSDPA, que se encarna en los denominados "pinchos USB", ha supuesto una gran solución para determinadas circunstancias como el trabajo en movilidad, lejos de los routers ADSL, o en situaciones de transición de un proveedor de acceso a otro, mientras no llega la nueva conexión. Muchas operadoras lo ofrecen como solución temporal a la espera del servicio definitivo. Sin embargo, las tarifas ofertadas se limitan a una determinada cantidad de información en tránsito, entre 500 megabytes y cinco gigabytes, para luego pasar a velocidades muy reducidas o bien a la necesidad de recargar el dispositivo con un prepago.
Por lo tanto, en previsión de que la situación de viaje o transitoriedad en el cambio de operadoras se alargue, es conveniente tomar una serie de medidas que aminoren el tráfico del "pincho USB" para que dure el máximo de tiempo. Lo mismo se puede aplicar a las situaciones en que se navega con bajas velocidades o con "tethering", es decir, mediante el uso de un móvil con acceso a la Red de módem para el ordenador. Al fin y al cabo, los "pinchos USB" son móviles modificados y adaptados a una función específica.
En una navegación considerada normal mediante un router, el consumo de datos es muy alto
Hay que tener en cuenta que en una navegación mediante un router, el consumo de datos es muy alto si se emplean toda una serie de servicios intensivamente. Con un uso que podríamos considerar normal, que implica ver vídeos, escuchar música en streaming o navegar por páginas con imágenes, la duración de la tarifa de datos se puede reducir hasta diez veces. Con las medidas que a continuación se indican, el uso de la red no es el óptimo, pero responde a los mínimos que permiten trabajar con cierta eficiencia y mantenernos comunicados.
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Desactivar en el navegador la opción de cargar imágenes de modo automático. Los navegadores cargan por defecto las imágenes de las páginas, lo cual implica un tráfico de datos muy elevado. En el caso de un periódico on line, la carga de su portada puede suponer hasta cinco megabytes. Si alternamos diferentes periódicos, multiplicaremos este gasto, de modo que en cinco minutos podremos haber gastado 50 megabytes y en un día muy activo informativamente, incluso 500.
En las organizaciones de estándares web se discute hoy en día cómo encontrar un formato de imagen que no consuma tanta información como el actual estándar .JPG. La desactivación de la carga automática de imágenes, en el apartado de preferencias o herramientas, según el navegador, permite que las páginas se muestren solo con texto, lo que reduce hasta diez veces el consumo en cada refresco de página y supone un ahorro enorme. Si se quiere ver una imagen, se puede activar la carga desde el mismo menú para luego volver a desactivarla.
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Evitar ver vídeos. El gasto de un vídeo en flash o en cualquier otra tecnología dispara el consumo de datos, ya que son archivos muy complejos. Es una regla de oro abstenerse si se quiere alargar al máximo la duración de la tarifa de datos. Para los navegadores Firefox, Opera y Chrome, un programa llamado Flashblock impide la muestra de las imágenes en esta tecnología, en vídeos y anuncios.
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Abstenerse de usar Spotify. Y también otros programas y radios de música en streaming, puesto que implican un gran consumo de datos. Es preferible escuchar la música que se tiene guardada en el disco duro. Una opción es aprovechar, si encontramos una zona con una red wifi, para descargarnos las canciones y álbumes que nos interesen de Spotify y luego escucharlas sin conexión.
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Desactivar los programas de sincronización de datos entre ordenadores, si se puede. Dropbox o los distintos complementos para sincronizar las diferentes versiones del navegador que tengamos nos ayudan a mantener siempre los datos actualizados en todos nuestros ordenadores, pero suponen un importante consumo. La mejor opción es desactivar estos servicios temporalmente hasta encontrar una red wifi para ejecutar las sincronizaciones.
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Desactivar la geolocalización, si se tiene. El envío continuo de datos sobre nuestra posición supone un gasto que se debe tener en cuenta.
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No tener abiertas pestañas de correo electrónico ni de redes sociales. Estas plataformas se caracterizan por dar la información en tiempo real, lo que significa que todo el rato se actualizan y, por tanto, descargan datos. Es mejor abrirlos solo cuando nos interese.
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Carecer de programas de actualización de software activados. El problema que tienen es que mantienen una actividad basal que en ocasiones puede ser alta. Si se activan de modo automático, pueden implicar la descarga sin control de actualizaciones de numerosos megabytes.
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Mantener cerrados los programas de mensajería. Las actualizaciones continuas de presencia y ausencia de los contactos en estos servicios tienen un consumo, aunque no muy elevado. Esta es una medida adecuada solo para ocasiones en que se quiere optimizar el gasto al máximo. En general, son programas bastante tolerables.
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Dejar para más tarde las actualizaciones del antivirus. En el caso de los antivirus, a menudo el programa pregunta al usuario antes de descargar una actualización. Es mejor dejarlas para una ocasión más propicia, tal como proponen estos sistemas.
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