Sufro a menudo el efecto Halo (la tendencia a generalizar de forma excesiva
algo o sobre alguien), cuando me sitúan como defensora a ultranza de redes
sociales, evolución cognitiva en internet y todo tipo de tecnoutopías del estilo
y opinan en mi nombre cosas que no suscribo en absoluto.
No hay tecnología que no dependa de su apropiación y no hay apropiación que
no dependa de los valores del usuario. Hablemos de TAC, de
TEP o de TIC, como es el caso de una noticia que me alarmaba hace unos días
y quería comentar en el blog:
Un nuevo
estudio entre jóvenes de 6 a 15 años, conducido por la Birmingham Science
City en Gran Bretaña, pone en evidencia un tema que muchos/as intuimos pero del
que no teníamos certeza: nuestros jóvenes usan los buscadores de forma masiva
para preguntar cosas sobre la vida que antes preguntábamos a padres y
educadores.
Así, el 54 por cien de los encuestados admitía que Google es su primera
opción de búsqueda. Cuando no se encuentra la respuesta en Google una quinta
parte de los chavales acude a wikipedia para extender la búsqueda. Solamente el
3% pregunta a un profesor. En este caso incluso el nueve por cien llega a
destacar que nunca acudiría a un profesor para encontrar respuestas. Los padres
tampoco salen demasiado mejor parados, resultando también el buscador la primera
opción preferida para el 26%.
Tenemos un problema adicional de percepción sobre los padres:
- Solamente una cuarta parte de los niños decía que preguntaría a sus padres en caso de pregunta. De hecho y de forma preocupante, el 34% de los niños de 6 a 15 años no cree que sus padres puedan ayudarles con los deberes.
- El 14% de los niños no considera que sus padres sean inteligentes.
En otro orden de cosas el estudio tampoco deja en demasiado buen lugar a los
propios jóvenes. Una cuarta parte no tenía ni idea de lo que era una
enciclopedia…la mitad nunca había usado una versión escrita de las mismas y el
19% no había usado nunca un diccionario impreso….
En fin…, que aunque el estudio presenta algunas lagunas, por ejemplo, nos
haría falta saber qué tipo de preguntas específicas realizaban estos niños, y
tampoco podemos generalizar a nuestro ámbito debido a que se realizó con
población británica, es muy probable que esté sucediendo lo mismo en nuestro
entorno. Es por esto que debemos defender que desde la escuela (y también desde
la familia) se promueva la competencia de filtrado de contenidos en internet, el
pensamiento crítico y la educación en valores como fundamentales.
Por otro lado, esta tendencia no sólo es aplicable a los niños y jóvenes. Los
adultos también hacemos lo mismo, por ejemplo, cuando consultamos los síntomas
de una enfermedad antes en foros de Internet que con el médico. Como decíamos
hace unos días, fomentar el pensamiento
basado en la estadística que naturalmente no se nos da bien o entrenar una
intuición que en otros momentos eran las cosas que pagábamos a expertos, serán
cuestiones fundamentales en poco tiempo. El Caparazon
Nota: acaba de salir al mercado editado por Deusto, Socionomía, mi libro. Aunque escribiremos en breve más extensamente sobre él, quería dejar enlace a su microsite, con enlaces para su compra y descarga tanto en versión papel como en versión ebook.
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