¿Desaparecen los gorriones?
Por cuanto he leído
están desapareciendo de Londres y Madrid y otras importantes capitales... y
aunque el astuto, valiente y vivaz pajarillo está extendido por gran parte del
mundo; he sentido un “no sé qué”; al leer esta noticia que no llego a
comprender; y como he escrito varias veces sobre ellos, lo hago hoy una vez más,
puesto que este avecilla, supo asociarse al hombre de tal forma, que lo acompañó
a lo largo y ancho del mundo y sin perder su independencia (de ahí mi
admiración), vive cerca de nosotros acompañándonos y sólo vive de lo que
nuestras sobras o desperdicios le proporcionan, pero orgullosamente no acepta el
cautiverio, “ni el servilismo”.
Yo
mismo y en mi ciudad, les llevo diariamente las sobras de pan (del que hoy sobra
tanto... por que dicen que engorda) y se las deposito en varios lugares en dos
plazas y alguna otra zona callejera, donde sé que pululan... y paso unos tiempos
felices, viéndolos acudir “al comedero”, puesto que como ya es habitual, esperan
apostados y cuando me separo una distancia que ellos consideran es la necesaria;
entonces bajan a comer, lo que hacen en esa especial algarabía y disputa entre
ellos (robándose la comida), pero eso sí... siempre vigilantes y prestos a
levantar el vuelo a la menor sospecha de que su integridad
peligra.
Dependen tanto del hombre; que me lo confirmó un campesino diciéndome...
“cuando se queda una casa de campo deshabitada... los gorriones desaparecen de
la misma y se marchan a las que habitadas, saben que allí encontrarán lo que
ellos necesitan y que al hombre y sus animales domésticos le
sobra”.
Yo que
visité Londres y entre las visitas fui a los jardines que frente al palacio real
hay y me maravillé del buen cuido de los mismos, la cantidad de animales que
allí viven en libertad y que supongo cuidan y alimentan, el municipio o la
ciudadanía (observé hasta ardillas) que abundantemente visita aquel lugar; no me
explico el por qué desaparecen los gorriones de Londres; donde la noticia dice
que... “En los jardines de Kensington , donde un censo de 1925 descubrió una
población de 2.603 gorriones, en el año 2000 sólo se contabilizaron ocho
ejemplares y es por lo que se dan por desaparecidos en la capital inglesa
(espero que los civilizados ingleses repueblen nuevamente estos espacios)... y
otro tanto está pasando en otras capitales europeas”. Mientras y por el
contrario, aumentan las poblaciones de palomas; animal dañino y que ya se
considera como “la rata del aire”, por los destrozos que ocasiona, el que sin
embargo y no sabemos el por qué... “es el símbolo de la paz”.
Y
hablando de palomas y gorriones; yo los he visto en París apegados a la famosa
torre Eiffel y alrededor de un puesto de venta de patatas fritas, en lucha
directa y compitiendo con las palomas, para llevarse (antes que ellas) las
patatas que caían del colmo de los cucuruchos que suministraba el vendedor, o
que los que las comían y viendo “el hambre de ambas aves”, les echábamos los
visitantes que en multitud estábamos allí a la espera de turno, lo que no era
obstáculo para que aquellos “hambrientos”, se metiesen entre nuestros pies,
empujados por sus hambres.
Y hablando de París,
al escribir este artículo, recuerdo que una de sus más famosas artistas y
cantantes del pasado siglo, fue Édith Piaf (1915 –1963) y la que adorada por los
franceses, le asignaron el sencillo y a la vez famoso título de... “el gorrión
de París”; quizá por su peculiar y fuerte voz, que penetrante llenaba los
espacios musicales de su tiempo y en el ámbito internacional; voz que yo he oído
como la habrán oído muchos (o algunos) de los que leerán este
artículo.
Pero
volviendo a los gorriones... También están desapareciendo de la provincia de
Madrid y los investigadores valoran ya en nada menos que 14.000 cada año; al
parecer en todos los lugares no sólo les falta el alimento, sino los lugares
donde anidar y por tanto, ese “adorno con plumas” y sus peculiares pitidos o
chillidos, irá desapareciendo de nuestros entornos... con lo sencillo que sería,
el que simplemente unas minorías sensibles, les llevasen a aquellos lugares
donde aún alegran el entorno con su presencia... simplemente... “las sobras del
pan, hecho miguitas o trocitos de un tamaño similar al de un garbanzo o judía y
se los pusiesen al alcance de los mismos”. Sé que hay muchas personas, que se
los ponen en sus terrazas, azoteas, o incluso en el alféizar de las ventanas y
una vez que los gorriones los localizan, si ven la continuidad, se hacen
clientes fijos”; por lo que no hay que llevarlos a la plaza o jardines más
próximos, aunque también, se disfruta mucho viéndolos acudir y
comer.
Era
el maestro de maestros; nada menos que Pitágoras, el que inculcaba a sus
discípulos... “Que el campo entre en vuestras ciudades”... significando, lo
importante de la dotación de jardines y que en estos pulule una fauna natural y
que junto al árbol y la flor, complete y complemente... “algo que necesitamos
vitalmente”; la vida animal y que esté cerca de nosotros.
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