Ayer a solo una semana que nos
creíamos haber superado los principales obstáculos para la financiación volvimos
a vivir otra jornada de zozobra económica. El Ibex 35 ha cerrado la sesión de
ayer con una caída del 3,10%, la peor cifra entre los grandes mercados del Viejo
Continente. Ha sido una de las peores jornadas del año. ¿Qué ha ocurrido para
este nuevo cambio tan radical?
El Gobierno que parecía
dispuesto a despejar las dudas sobre la salud de la economía sigue haciéndose el
remolón para anunciar de una vez cual va a ser el un nuevo programa de choque
para lo que queda de año y, sobre todo, para 2013. El objetivo de los dos
ajustes es conseguir 40.000 millones de euros, de los que 30.000 millones serían
imputados a los Presupuestos Generales del próximo ejercicio 2013, cuyas líneas
maestras se conocerán después de las reuniones del Eurogrupo y del Ecofin y
serán anunciadas en los Consejos de Ministros del 13 y 20 de este
mes.
El Gobierno quiere aumentar
sus ingresos siendo sabedor de que la subida del IVA en 2 puntos apenas le
reportará 5.000 millones de euros si el consumo no disminuye de nuevo. Hasta
conseguir la cifra marcada adicional para el presupuesto de 2013 el gobierno
deberá inexorablemente recortar del capitulo de los gastos y están maniobrando
para no tener que cambiar de manera profunda la estructura hiper dimensionada de
la administración y especialmente de su clase política.
Pretenden resolverlo
despidiendo rebajando de nuevo las pensiones donde se baraja la posibilidad de
extender el cómputo a toda la vida laboral de los trabajadores, rebajando de
nuevo los salarios de los funcionarios suprimiendo una de las dos pagas
extraordinarias, despidiendo algunos empleados no funcionarios y rebajando el
periodo de prestación del subsidio de paro reduciendo el tiempo máximo de
permanencia a año y medio o un año con el fin de incentivar la búsqueda de
empleo y aliviar la carga de las arcas públicas.
Con todas estas partidas
tampoco se puede llegar y les va tocar reformar toda la estructura de la
Administración desde los ministerios hasta ayuntamientos, cosa que la población
tiene ya muy clara y en el caso de querer mantenerlo tal cual puede provocar
una auténtica revuelta social contra la casta política que aún no tiene claro
que el problema son ellos y tienen el deber de hacerse el harakiri,
con todas las consecuencias.
Mi impresión es que este
gobierno está demorando la toma de estas medidas no se si por miedo a la
reacción de sus propios compañeros de filas que están en autonomías,
diputaciones, ayuntamientos y toda clase de empresas publicas, agencias,
observatorios o mancomunidades, o mas bien está a la espera que una vez el
situación sea insostenible, tenga que ser Bruselas quien tome estas medidas por
el gobierno. Todo este ejercicio de machaque de la población y de salvamento del
Estado de Bienestar de los políticos solo servirá para empobrecer más a la
nación para que al final pase lo que los mercados están esperando, salida del
Euro y restructuración de deuda.
¿A que espera el gobierno para
abordar todas estas medidas? Porque cada día que pasa sin abordarse estas
cuestiones, representarán meses o años que vamos a tardar en salir de la
crisis. ¿De verdad cree Mariano Rajoy, el que decía saber lo que había que
hacer, que la situación se va a resolver machacando de nuevo a los funcionarios,
a los pensionistas y a la mayoría de la población? Lo que sabemos todos es que
la austeridad nos llevará cada vez más a la espiral mortal de Grecia y que los
problemas se agravarán. Como este Gobierno no tome medidas urgentes,
suficientes y creíbles, nadie en su sano juicio prestará dinero a una España con
un 24,6% de paro, con la economía cayendo y con la perspectiva de un rescate
europeo imposible y una probable salida del Euro.
Si yo fuera inversor
internacional, esperaría a ver que pasa y no soltaría un euro hasta que se
vieran plasmadas estas medidas y empezaran a funcionar. Ahora estamos asistiendo
a un pulso entre distintos estamentos políticos nacionales y autonómicos que
luchan denodadamente para mantener su peculiar Estado de Bienestar, siempre a
costa de empobrecer más a la nación para que al final pase aquello que los
mercados están esperando, salida de nuestro país del Euro y restructuración
de deuda. Si esta crisis sirviese para que se suprimiesen determinadas
Autonomías que son ahora mismo como tener al enemigo en casa, quizás podríamos
decir que habría valido la pena.
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