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sábado, 25 de agosto de 2012

La Teoría Evolutiva de las Instituciones



La Teoría Evolutiva de las Instituciones es un libro escrito por Cesar Martínez Meseguer. Este interesante libro posee como tesis central que los seres humanos han ido creando instituciones no intencionalmente para normar la vida en sociedad; para tratar de demostrarlo realiza un recorido histórico desde la Antigua Grecia, pasando por la Edad Media hasta terminar en el analisis de las instituciones sociales realizado por la Escuela Austriaca.
Evidentemente, existe una gran influencia de los pensadores de la Antigua Grecia en nuestra civilización en numerosos campos. Estos pensadores ya esbozaban la idea de orden espontaneo identificando la existencia de normas no establecidas intencionalmente por los seres humanos. Igualmente tanto los sofistas como Socrates, rechazaron la arrogancia intelectual y el culto a la razón defensora de verdades absolutas.
Por otra parte, el libro expresa que los estudiosos de la Escuela Austriaca, Hayek y Menger, demuestran sus conocimientos en otras aéreas del saber a parte de la economía, tales como ciencia jurídica, antropología, historia y filosofía. Por parte del Imperio Romano, sin duda su sistema jurídico (Derecho Romano) ha sido la mayor contribución a la civilización, esta institución fungió como incubadora de principios económicos.
La Escuela Austriaca de Economía se distingue del resto de escuelas económicas principalmente por centrase en la acción humana, lo cual la lleva a proceder partiendo del subjetivismo metodológico; incorporando la teoría del intercambio, la teoría evolutiva de las instituciones y el factor tiempo praxeologico.
La existencia de varios tipos de orden es innegable, tenemos el orden natural, el orden artificial y el orden espontaneo. La Teoría Evolutiva de las Instituciones, nos ayuda a entender este último. Siempre, entendiendo a “La sociedad” como una compleja red de interacciones humanas que no es objeto posible de “diseño” bajo un objetivo preconcebido, la propia naturaleza de sus interacciones y la complejidad de las mismas hacen inviable que un ser humano (o un grupo de ellos) pueda dar ese “orden” a la sociedad.
Usted podrá decir refutando esta idea que una familia se rige por un orden deliberado de los padres y que ese orden estuvo presente en las ideas antes de tener a los hijos, estaremos de acuerdo en ese punto, pero es que la complejidad de la que hablo se alcanza cuando la sociedad llega a niveles de interacción y tamaño donde las instituciones como la familia se hacen incapaces de aportar un orden a instituciones que son más complejas.
Esto casa completamente con el Principio de variedad de R. Ashby en su libro “Proyecto para un cerebro”, citado también por Oscar Johansen en “Teoría General de los Sistemas”; donde decía que un sistema para poder controlar a otro, debe ser capaz de igualar su variabilidad. Establecemos que los órdenes espontáneos son más complejos que los ordenes artificiales. De allí que le correspondan normas diferentes a cada nivel de orden.
A razón de estos órdenes, tenemos entonces “tres niveles de análisis”: la acción humana; que podemos llamar praxeologia, las relaciones de intercambio que llamamos cataláctica, enmarcada dentro de la praxeologia y el tercer nivel constituido por las instituciones sociales evolutivas. Para los dos primeros niveles el método adecuado es el apriorístico – deductivo, mientras que para el tercer nivel lo es el histórico-evolutivo.
Todo esto es lo que produce que la epistemología de la Escuela Austriaca niegue la posibilidad de que en las Ciencias Sociales se puedan establecer leyes del mismo tipo que para las Ciencias Naturales. Las normas reguladoras de la vida en sociedad se han establecido a través de millones de años de evolución social; comportamientos a través del ensayo y error cuyo punto de inflexión guardando las diferencias de civilizaciones, ha sido la propiedad privada.
El surgimiento de la propiedad dio paso al surgimiento de normas jurídicas que formalizaban el comportamiento adaptativo de los humanos a estos derechos de propiedad. Así como las leyes; también el dinero, la moral, los banco (no estatales) son producto de la evolución social, surgida luego de millones de años de interacción entre generaciones y generaciones de seres humanos.
El Estado se ha tomado a lo largo de la historia atribuciones que no le competen, así ha tomado funciones de los particulares, pervirtiendo instituciones de todo tipo como por ejemplo: las funciones de la Iglesia, la emisión de dinero, las funciones de los bancos, constructor de caminos, fuerzas del orden y un sinfin de cosas hasta llegar a ser ese Leviatán que es hoy.
23/08/2012 Dakar Alfonso Parada Pacheco es doctorando en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

 
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