La Teoría Evolutiva de las Instituciones es un libro escrito por
Cesar Martínez Meseguer. Este interesante libro posee como tesis central que los
seres humanos han ido creando instituciones no intencionalmente para normar la
vida en sociedad; para tratar de demostrarlo realiza un recorido histórico desde
la Antigua Grecia, pasando por la Edad Media hasta terminar en el analisis de
las instituciones sociales realizado por la Escuela Austriaca.
Evidentemente, existe una gran influencia de los pensadores de la Antigua
Grecia en nuestra civilización en numerosos campos. Estos pensadores ya
esbozaban la idea de orden espontaneo identificando la existencia de normas no
establecidas intencionalmente por los seres humanos. Igualmente tanto los
sofistas como Socrates, rechazaron la arrogancia intelectual y el culto a la
razón defensora de verdades absolutas.
Por otra parte, el libro expresa que los estudiosos de la Escuela Austriaca,
Hayek y Menger, demuestran sus conocimientos en otras aéreas del saber a parte
de la economía, tales como ciencia jurídica, antropología, historia y filosofía.
Por parte del Imperio Romano, sin duda su sistema jurídico (Derecho Romano) ha
sido la mayor contribución a la civilización, esta institución fungió como
incubadora de principios económicos.
La Escuela Austriaca de Economía se distingue del resto de escuelas
económicas principalmente por centrase en la acción humana, lo cual la lleva a
proceder partiendo del subjetivismo metodológico; incorporando la teoría del
intercambio, la teoría evolutiva de las instituciones y el factor tiempo
praxeologico.
La existencia de varios tipos de orden es innegable, tenemos el orden
natural, el orden artificial y el orden espontaneo. La Teoría Evolutiva de las
Instituciones, nos ayuda a entender este último. Siempre, entendiendo a “La
sociedad” como una compleja red de interacciones humanas que no es objeto
posible de “diseño” bajo un objetivo preconcebido, la propia naturaleza de sus
interacciones y la complejidad de las mismas hacen inviable que un ser
humano (o un grupo de ellos) pueda dar ese “orden” a la sociedad.
Usted podrá decir refutando esta idea que una familia se rige por un orden
deliberado de los padres y que ese orden estuvo presente en las ideas antes de
tener a los hijos, estaremos de acuerdo en ese punto, pero es que la complejidad
de la que hablo se alcanza cuando la sociedad llega a niveles de interacción y
tamaño donde las instituciones como la familia se hacen incapaces de aportar un
orden a instituciones que son más complejas.
Esto casa completamente con el Principio de variedad de R. Ashby en su libro
“Proyecto para un cerebro”, citado también por Oscar Johansen en “Teoría General
de los Sistemas”; donde decía que un sistema para poder controlar a otro, debe
ser capaz de igualar su variabilidad. Establecemos que los órdenes espontáneos
son más complejos que los ordenes artificiales. De allí que le correspondan
normas diferentes a cada nivel de orden.
A razón de estos órdenes, tenemos entonces “tres niveles de análisis”: la
acción humana; que podemos llamar praxeologia, las relaciones de intercambio que
llamamos cataláctica, enmarcada dentro de la praxeologia y el tercer nivel
constituido por las instituciones sociales evolutivas. Para los dos primeros
niveles el método adecuado es el apriorístico – deductivo, mientras que para el
tercer nivel lo es el histórico-evolutivo.
Todo esto es lo que produce que la epistemología de la Escuela Austriaca
niegue la posibilidad de que en las Ciencias Sociales se puedan establecer leyes
del mismo tipo que para las Ciencias Naturales. Las normas reguladoras de la
vida en sociedad se han establecido a través de millones de años de evolución
social; comportamientos a través del ensayo y error cuyo punto de inflexión
guardando las diferencias de civilizaciones, ha sido la propiedad
privada.
El surgimiento de la propiedad dio paso al surgimiento de normas jurídicas
que formalizaban el comportamiento adaptativo de los humanos a estos derechos de
propiedad. Así como las leyes; también el dinero, la moral, los banco (no
estatales) son producto de la evolución social, surgida luego de millones de
años de interacción entre generaciones y generaciones de seres humanos.
El Estado se ha tomado a lo largo de la historia atribuciones que no le
competen, así ha tomado funciones de los particulares, pervirtiendo
instituciones de todo tipo como por ejemplo: las funciones de la Iglesia, la
emisión de dinero, las funciones de los bancos, constructor de caminos, fuerzas
del orden y un sinfin de cosas hasta llegar a ser ese Leviatán que es hoy.
23/08/2012 Dakar Alfonso
Parada Pacheco es doctorando en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid
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