El Gobierno restringirá la venta de preferentes a particulares
“Muerto el enfermo le traen el
caldo”. Si la experiencia demuestra que los inversores o ahorradores, los que
en un momento de su vida se sienten eufóricos con sus ganancias y ahorros,
conforman las víctimas de refinados estafadores, también dice que “de entrada”,
en caliente, tras el estallido y manifestaciones, se frenan las piramidales de
todo color. Arrancar un duro cuesta inmensos sudores. Tan duro como vender
seguros y libros llamando de puerta a puerta.
Espejismos con sellos,
inmobiliarias, nuevas tecnologías, rocambolescos valores y fondos de inversión,
futuros, altos intereses, se acaban… por un tiempo. Pero apenas unos años,
aunque ya no existieran las “preferentes”, de nuevo la estampita con corbata y
oficina, el tocomocho financiero, o los trileros parapúblicos, renovando el
guión, consiguen colocar desde bonos patrióticos a acciones Bankia o
preferentes repintadas. Y aquí me equivoco, ni es necesario que pasen unos
años; en plena Crisis, cuando parecía que todo el mundo sabía de
finanzas, vacunados contra charlatanes , y la caída de la Bolsa Española desde
hacía casi cinco años no auguraba dinero fresco, más de UN
MILLON pican con Bankia, bonos patrióticos, y suscriben preferentes.
Moraleja; somos unos besugos. Yo por
creer ya desde hace más de 40 años que aquellas SOFICO de los
60, incluso las “nuevas tecnologías” de la mítica TERRA del 2000, ni
menos la AFINSA con sus sellos, surgirían de nuevo… y los
inversores por picar ante el prometedor de turno.
Que las PREFERENTES se
relegislen supongo otra más de las tonterías de nuestros políticos, siendo de
esperar que nadie suscriba... pero nunca se sabe. Aunque quien consigue dinero
y ahorros suela creerse un genio, siempre surge un avispado, amparado por algún
corrupto Poder, que puede derrotarle y robarle. Máxime en España, con unas
estructuras financieras que pareciendo monolíticas, legales e indestructibles,
o eso vociferaban la prensa y las políticos, pasan de la noche a la mañana a
inexplicablemente quebradas.
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