El presidente catalán,
Artur Mas, ha anunciado este martes en su comparecencia en el Parlamento
catalán la convocatoria de elecciones anticipadas para el 25 de noviembre,
apenas dos años después del inicio de la Legislatura. No es más que la
confirmación del fracaso de su Gobierno sin aportar soluciones a los
800.000 parados, la fuga de las empresas de Cataluña y la amenaza de choque
frontal con una inmigración cada vez mas marginada que según su criterio la culpa es
del Gobierno de España.
El que era consciente de que
en las próximas semanas iba a chocar con enormes dificultades para encontrar un
socio parlamentario con quien poder aprobar los presupuestos de la Generalidad
para 2013, ha aprovechado la circunstancia de un sentir identitario imposible de
realizar y se ha montado a lomos de un tigre cada vez mas enrabietado que aun no
ha descubierto las verdaderas causas de su enfado. De esta forma ha expresado su
proyecto: "Son tiempos de jugársela y le corresponde al pueblo de Cataluña
decidir quien le va a guiar en este proceso". Se la va a jugar y
quiere arrastrar tras de si a todos los catalanes a una quimera imposible de
realizar. Cuando los que se manifestaron el otro día era por muchas y
variadas razones.
Mas ha justificado su
decisión en la negativa del Gobierno de Rajoy a aceptar el Pacto Fiscal,
cuando esto no es totalmente cierto, enfrente tenia a alguien dispuesto a darle
lo que le hubiera pedido con tal de alargar el asunto otra legislatura y ha
comenzado su discurso con el catálogo de agravios que viene repitiendo en las
últimas semanas para intentar esconder o justificar la situación de quiebra en
la que se encuentra Cataluña. Ahora el pueblo catalán tendrá la oportunidad
de elegir sobre aquello que realmente le interesa. Si la autodeterminación
va a ser la solución a su paralisis económica e
institucional.
Mas ya había dado a entender
que el portazo al pacto fiscal que él rápidamente se apresuró a escenificar
podría provocar un avance electoral, para abrir una nueva etapa en la que CiU se
plantea incluir la reivindicación de un Estado propio para Cataluña dentro de su
programa electoral, al considerar que el encaje en la Constitución actual cada
vez es más difícil.
En realidad lo único
que desea es mas dinero, pero ahora sale pidiendo una independencia que ni
siquiera lleva en su programa mediante consultas o referéndums victimistas que
son imposibles por ilegales ya que desde una parte del país no se puede
determinar una separación salvo que lo haga a través de la
violencia. Así que Arturito ha
decidido montarse en el enrabietado tigre de la manifestación del 11M que
probablemente acabará por engullirlo. ¿Alguien de acuerda de
Ibarretche?
Artur Mas debería
plantear este asunto utilizando los medios que da nuestra Constitución porque
frente a una clarísima e inequívoca voluntad de secesión por parte de los
nacionalistas y aprovecharse que en Madrid sólo hay complejos, indiferencia y un
no menos condescendiente y lamentable hartazgo. De tal manera que alli si
pueda conseguir una patada hacia su independencia con cierta facilidad. En
Madrid con los sucesivos gobiernos de Zapatero y ahora con Rajoy, los
nacionalistas podría tener todas las de ganar, para desgracia de Cataluña y del
resto de España.
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