Rafael del Barco Carreras/JLP A Cañiza
Ni Salomón lo
hubiera dictado mejor; UN EMPATE. El partido copa todas las portadas y
telediarios. No es la noticia mejor o peor del día, sino la que interesa
resaltar. De aquel Madrid del franquismo hemos pasado al Barça del Régimen
Catalán.
Cuenta Voz Populi que el público del
Camp Nou confirma que no va al campo a hacer Política. Quizá tenga razón con
esa interpretación de vaso medio lleno, pero la Política, y en concreto Artur
Mas, si utiliza el campo. Otra de sus rocambolescas transformaciones
convirtiéndose en un político populista a nivel local.
Si el Populismo se basa
en la creación de una base social, entre enchufada en el Poder y subvencionada,
generando una especial “clase mantenida” que votará a su benefactor
hasta que quiebre, en el muy especial Régimen Catalán, o Estado dentro
de otro Estado, entre CIU y PSC han creado suficiente base social
para mantenerse en el Poder, superando el hándicad de la quiebra. La habilidad
de Artur Mas traspasando la culpabilidad a Madrid en perfecta sintonía con uno
de los sentimientos-tópico del electorado; Madrid nos roba.
En España, y en casi todo el
Mundo, la culpa de todas las desgracias siempre es del Estado, y si hay dos
estados… la culpa en este caso al de Madrid. Los profesionales de
la Política y beneficiados de CIU y PSC, con 33 años en el Poder, por el momento
y pese a la generalizada quiebra se mantienen espléndidamente a cargo del DÉFICIT
GENERAL. Y si el PSC agotado por tanto tiempo de depredación se
debate en guerras de reparto de cargos o responsabilidades, CIU, con una
cúpula más mafiosamente compacta por los últimos repartos y subvenciones,
aprovecha su acertada deriva al independentismo.
Es sencillo, tanto como el
sentimiento primario que alienta un deporte transformado en Circo. En
cuanto al Pan, seguro que esta mañana encontraré a los mismos que ayer
fotografié hurgando en los contenedores de basura. Y por supuesto que los más
entre los más desfavorecidos no representan un problema límite, o de asalto a
las instituciones públicas, pero el número de desesperados crece demasiado
deprisa.
“Hemos vivido un
acontecimiento tan intenso como la Diada”, dice el nuevo charlatán del
catalanismo tras el concurso de “castellers”. Seguro que tras aparecer en el New
York Times ha leído las críticas en la prensa americana; “Washington
busca estabilidad, no reconocería un estado catalán… Un cambio que pueda tener
ramificaciones fiscales o económicas se ve como una amenaza”, según Thomas
Harrington, profesor de estudios hispánicos del Triniti Collage.
Insisto, la Independencia de
Cataluña no me preocupa, y hasta podría votarla, en unas circunstancias donde
no nos acabara de arruinar a todos, e indiscutible sin los tipejos que
pretenden gobernar.
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