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Rescate de las autopistas, algunas reflexiones
by Ramón
Cerdá
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Hace apenas cuatro telediarios asistimos al gran rescate de la
Banca. Ese rescate que pretendía salvar un sector estratégico y que permitiría
a los ahorradores no perder su dinero y, además, conseguiría que el crédito
volviese a fluir con rapidez y eficacia para, de ese modo, acabar con la crisis
en un plis plas. Bueno, parece ser que eso no fue exactamente así y lo que
ocurrió simplemente es que todos nos hicimos cargo de una barbaridad de
pérdidas cuando nadie antes llamó a nuestra puerta para repartir con nosotros
los beneficios previos. Con la actual quiebra y rescate de las autopistas,
parece que va a ocurrir algo parecido, o incluso más descarado.

El Rescate de las
autopistas se hará con nuestro dinero
Parece evidente que ha habido un serio conflicto de intereses en
la construcción de algunas autopistas y a buen seguro más de uno se habrá
hinchado los bolsillos con comisiones o con beneficios superiores a los que
serían lógicos. ¿Cómo termina esto? Como todos sabemos: con el rescate de las
autopistas con el dinero de todos y tapando lo sucedido hasta llegar al punto
en que nos encontramos.
Rescate de las autopistas. Seré breve pero destacaré algunos
puntos que me parecen interesantes:
1.- Las autopistas son una concesión administrativa para una
serie de años (25 creo que es el caso) en la que la empresa concesionaria es la
que se encarga de la explotación y por consiguiente se queda con los beneficios
(si los hubiere).
2.- Para que haya beneficios deben existir ingresos suficientes,
en este caso producidos por los usuarios de la vía que pagan los peajes. En
estos casos parece ser que los cálculos que se hicieron no fueron realistas y
se realizaron al revés, es decir, una vez supieron lo que había que amortizar
calcularon el tráfico necesario y esa fue la previsión. Lógicamente no se hacen
así las cosas. Lo achacan a la crisis, pero no es cierto porque el tráfico de
esas vías parece ser que nunca superó el 30% de lo previsto, ni siquiera al
principio cuando la crisis nadie se la olía.
3.- En esta película hay cuatro actores principales: la
Concesionaria, la Constructora, el Banco y el Estado. El Estado cede los
derechos de explotación a la Concesionaria, la Concesionaria contrata con la
Constructora y pide un préstamo al Banco (con la sola garantía de la autopista
que aún no se ha construido).
4.- No conozco todos los casos, pero en alguno de ellos,
Concesionaria y Constructora son del mismo grupo empresarial, con lo cual, el
hecho de hinchar los costes de construcción es pan comido siendo lo que más
interesa por varios motivos:
a) Los beneficios de la Concesionaria no son seguros y además
son lentos porque tendrían que ocurrir durante 25 años. Los de la Constructora,
en cambio, son rápidos y se pueden hinchar. No tiene problemas de cobro porque
el Banco es el que financia a la Concesionaria.
b) Si todo va bien, la Concesionaria tendrá beneficios y pagará
al Banco, pero si no va bien, la Constructora ya ha cobrado, ha generado un
beneficio cuantioso y se desentiende del problema.
c) Como la garantía de la Concesionaria de cara al banco es la
propia autopista, le bastará con declararse en quiebra y apartarse del negocio
sin tener que seguir pagando el crédito.
d) Con los bancos ya sabemos lo que pasa.
En definitiva, que al final de la película, el estado (nosotros)
se hace cargo del desaguisado y paga (pagamos) los platos rotos.
Expropiación
Existe otro motivo para que los costes de construcción se hayan
disparado y son los costes de expropiación de los cuales, además, es el Estado
el responsable y no la Concesionaria. Se expropiaron muchos terrenos rústicos
que valían dos pesetas y se pagó una pequeña fortuna por ellos porque se
tuvieron que acoger a una ley que decía que todo terreno expropiado era
potencialmente urbanizable y como tal había que calcularlo.
Y mientras, el señor Montoro amenazando a los autónomos y
pequeñas empresas con mirarnos hasta el ojete del culo.
Ramón Cerdá
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