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Es algo que no me
había planteado nunca, debo decir que en parte por ignorancia, porque
no tenía ni idea de la absurda diferencia entre el número de aforados
españoles (más de diez mil) y el de otros países, donde solo hay uno,
o puede que no pasen de la decena, o incluso que no haya ninguno.
Como puede verse, la diferencia es abismal y absurda. Además de
injustificada.
En España tenemos más de 10.000 aforados; en Italia
solo está este hombre...
Antes de seguir, ¿qué son
los aforados?
Los aforados son
aquellas personas que tienen el privilegio de que solo pueden ser
juzgadas por el Tribunal Supremo.
Fue UPyD quien
hizo saltar la alarma hace unos días al plantear en el Congreso de
los Diputados su completa eliminación. Todos los grupos
parlamentarios reaccionaron muy mal ante esta petición, y es algo que
deberíamos meditar.
Es bastante
evidente que lo de ser aforados es un privilegio (yo lo tengo
bastante claro), sin embargo, Alberto Ruiz Gallardón
asegura que no lo es, sino más bien al contrario porque causa un
perjuicio a quienes lo ostentan. Yo me pregunto, si eso es cierto, ¿a
qué tanto interés en mantener a los aforados? ¿Acaso tienen alma de
mártires nuestros políticos, nuestros jueces, nuestros fiscales... ?
Porque recordemos
que en España son aforados precisamente los políticos, los
jueces, los fiscales y otros muchos cargos institucionales, y el
señor Gallardón (también aforado, por supuesto) nos quiere hacer
creer que no es un privilegio sino todo lo contrario. Toda esta gente
sufre lo indecible por nosotros al quedar incluida en esa relación de
pobrecitos aforados. ¿Nos lo tenemos que creer?
Algunas ventajas (que no
perjuicios) de nuestros aforados:
Como claras
ventajas inmediatas para los aforados tenemos que los jueces se lo
piensan mucho más antes de imputar a los aforados que a los que no lo
son porque al hacerlo pierden por completo el control de su causa que
pasaría de inmediato a instancias superiores. Cuando el posible
imputado es otro cualquiera, no les caen los anillos por abrir tantas
imputaciones como les apetezca, aunque los indicios sean mínimos o
prácticamente inexistentes o dudosos.
Por otra parte y
aunque se nos niegue a menudo, existe una clara e inevitable
politización en los tribunales, y esta politización es tanto más
evidente cuanta mayor es la jerarquía del tribunal en cuestión, hasta
el punto de que en el Tribunal Supremo a los jueces los eligen en el
Consejo General del Poder Judicial a propuesta del Congreso. ¿No es
eso suficiente evidencia?
Se quiera o no,
más aforados es igual a menos independencia judicial. Ahora solo
faltaría enterarnos de que los aforados cobran algo por serlo...
espero que no sea así, pero sinceramente, ¿a alguien le extrañaría?
Ramón Cerdá
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