LAN SECRETO PARA DISOLVER A ETA
Mariano Rajoy estudia proponer al Rey culminar el “Proceso de Paz”
Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Gaceta.es desvelan que la negociación con ETA se encuentra en un momento clave y que el Gobierno considera el momento de culminar el proceso de paz.
Poco después de producirse el anuncio de abdicación del Rey Juan Carlos I, algunos “pliegues” del Estado comenzaron a trabajar en un “Plan secreto” para disolver a ETAsobre la base de un gesto con los presos etarras aprovechando el relevo en la Jefatura del Estado. Después llegó el primer discurso, tras la jura, de Felipe VI en el que el Monarca quiso mostrar su respeto por las víctimas del terrorismo. Luego el acto del pasado sábado, organizado por el Ministerio del Interior, del Monarca con las víctimas y a continuación declaraciones políticas más explícitas.
El exmagistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín, consideraba este sábado que la Corona, del mismo modo que se reúne con las víctimas del terrorismo", podría "tener un gesto" respecto a la situación en que se encuentran los presos de ETA. Martín Pallín, un jurista inequívocamente progresista, afirmaba que "el derecho nunca puede ser un obstáculo para la paz". El magistrado emérito defiende la necesidad de "interpretar el derecho a la vista de la nueva realidad social" que se da en el País Vasco.
Como si fuera la canción de verano, parece que muchos se saben la melodía. Pocas horas después de que Martín Pallín “lo diera todo” en un acto de Lekarri, el portavoz parlamentario del PP Borja Sémper, como si hubiera tenido una “revelación” auguraba que la renovación en la Corona servirá "de acicate" para que "muchas cosas que se niegan a evolucionar evolucionen". Sémper afirma estar convencido de que en próximos meses "veremos gestos".
Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Gaceta.es desvelan que la negociación con ETA se encuentra en un momento clave, y que desde el Gobierno se considera que el nuevo escenario político podría ser el idóneo para dar un paso más en el proceso. Así se lo van a proponer al nuevo Rey, Felipe VI.
Uno de los asuntos más delicados sería abordar la situación de los presos de la banda terrorista. Algunos de ellos ya han conseguido un benévolo trato en los últimos tiempos, y otros están pendientes de resoluciones judiciales, como es el caso de Arnaldo Otegui y Rafael Díez Usabiaga, cuyo recurso de amparo ante el TC todavía no ha sido resuelto.
Pero desde el Gobierno se está considerando llegar incluso a un posible indulto, un complejo programa para dejar en libertad a muchos terroristas. Los procesos de “amnistía” o perdón del delito están prohibidos; por lo que la medida tendría que ver más con un indulto que extinguiera la responsabilidad penal o el perdón de la pena para un grupo considerable de etarras, con un calendario escalonado. En contrapartida la banda terrorista podría anunciar su disolución o escenificar gestos más creíbles de desarme y la desactivación de comandos.
El Plan debe gozar de la aprobación de Felipe VI dado lo excepcional de la situación política, y trabajan para incorporarlo a los esfuerzos por reforzar la posición de la Corona en los sectores donde causa más rechazo -nacionalismos e izquierda-, presentándola como institución propicia al diálogo, y al resto de los españoles como pieza fundamental en la consecución de “la paz”.
En el “Plan secreto” para disolver ETA pesa la memoria histórica y el recuerdo que en los primeros años del reinado de don Juan Carlos se aprobaron amnistías que pusieron en la calle a 1.232 terroristas, de los cuales 676 volvieron a integrarse en ETA, la mayor parte de ellos encuadrándose en comandos, y el resto en tareas de información y logística.
Las fuentes consultadas por Gaceta.es insisten en que los contactos y gestos entre las partes nunca se han detenido. Como ejemplo, citan la orden de desmantelar la operación de seguimiento en Estocolmo a tres dirigentes etarras en Estocolmo. En concreto, se trataba de Josu Ternera, David Pla e Iratxe Sorzabal, que estaban sometidos a un control exhaustivo por agentes del estado en la capital sueca, hasta el punto de que a diario los agentes desayunaban a escasos metros de los terroristas. Hace pocos meses los integrantes del dispositivo de seguimiento recibieron la orden de cancelar la operación, desmantelar la infraestructura de vigilancia y regresar a España.
Volviendo al terreno de los gestos, en el acto de Felipe Vi y la Reina Letizia con las víctimas había una ominosa ausencia, la de Francisco José Alcaraz, líder del colectivo “Voces contra el Terrorismo” y antiguo presidente de la AVT, quien ha caracterizado su discurso político en denunciar que el Gobierno de Mariano Rajoy sigue la misma política que Zapatero con la ETA. En el “medido” acto con las víctimas, que organizó Jorge Fernández Díaz resultaba llamativa la presencia de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (Acavite), que cuenta apenas con una víctima en su seno, y la ausencia de Alcaraz
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