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Cuando la policía miente, el ciudadano está jodido


Cuando la policía miente, el ciudadano está jodido


Es un tema que siempre me ha preocupado y por eso he tratado eso de «cuando la policía miente» en más de una ocasión en este blog. Yo mismo he sido víctima de algunas de estas mentiras y el sentimiento de impotencia a menudo se mezcla con el de rabia.
#cuando la policía miente
Cuando la policía miente estamos jodidos
Porque cuando la policía miente estamos desprotegidos. La ley ampara a la autoridad, aunque sea un chaval imberbe acabadito de salir de la academia, ansioso por poner sus primeras multas. El simple hecho de darle una placa ya lo convierte en un superhombre.
Esto es lo que dice la ley sobre la presunción de veracidad, cosa que no se cumple cuando la policía miente y que tan difícil es de demostrar. Porque sí, es cierto que la ley matiza que eso es así excepto cuando hay prueba en contrario, pero ¿qué prueba vamos a presentar cuando nos para un guardia civil y nos multa diciendo que no hemos respetado la distancia de seguridad con el coche delantero? No hay prueba que valga porque si aportamos algún testigo, el policía seguirá teniendo mayor credibilidad que el multado y su testigo juntos. Y es posible que pueda no estar mintiendo y se trate de una simple mala apreciación personal, pero a efectos es lo mismo porque en su informe dirá que esos son los hechos, no dirá que le ha parecido ver que... dirá que el conductor multado no ha respetado la distancia... PUNTO. Y hablo de un caso real que al final gané en tribunales, pero fue por K.O. técnico, no por el hecho de que se pudiera demostrar la mala fe (o el mal ojo) del guardia civil denunciante.
[box type="info"] Artículo 137.3 Ley 30/92. Presunción de inocencia. Los hechos constatados por funcionarios a los que se reconoce la condición de autoridad, y que se formalicen en documento público observando los requisitos legales pertinentes, tendrán valor probatorio sin perjuicio de las pruebas que en defensa de los respectivos derechos o intereses puedan señalar o aportar los propios administrados. Artículo 37 LO 1/92. Presunción de veracidad de las informaciones de los Agentes de la Autoridad. En los procedimientos sancionadores que se instruyan en las materias objeto de la presente Ley, las informaciones aportadas por los agentes de la autoridad que hubieren presenciado los hechos, previa ratificación en el caso de haber sido negados por los inculpados, constituirán base suficiente para adoptar la resolución que proceda, salvo prueba en contrario y sin perjuicio de que aquellos deban aportar al expediente todos los elementos probatorios disponibles. Artículo 75 RDL 339/90. Valor probatorio de las denuncias de los Agentes de la Autoridad. Las denuncias formuladas por los Agentes de la Autoridad encargados de la vigilancia del tráfico darán fe, salvo prueba en contrario, de los hechos denunciados y de la identidad de quienes los hubieran cometido, así como, en su caso, de la notificación de la denuncia, sin perjuicio del deber de aquéllos de aportar todos los elementos probatorios que sean posibles sobre el hecho denunciado.[/box]
Hace poco, no solo se ha confirmado la sentencia contra el mosso José Rodríguez, sino que se ha ampliado hasta dos años de cárcel por inventarse una denuncia con el simple fin de vengarse de un conductor con el que había tenido una discusión en un parking. Uno de los argumentos de defensa fue que se había invadido su intimidad al hacer averiguaciones sobre su persona, lo cual todavía hace más penosa su actuación.
Esto sería lo más destacable de la sentencia:
«Una concepción extravagante de la intimidad no puede amparar a los agentes públicos para abusar de los ciudadanos, denunciándolos falsamente protegidos por un injustificado anonimato, como si subsistiesen todavía en nuestro país las ominosas prácticas de la Inquisición»
«El ciudadano perjudicado por un hecho delictivo cometido por un agente de la autoridad, con abuso de su oficio, puede realizar gestiones personales para identificar al responsable público de ese delito, sin que ello afecte a la validez posterior de las pruebas practicadas en el procedimiento judicial, pues dichas gestiones son lícitas e imprescindibles en un Estado de Derecho»
Y para terminar, están aquellos policías a los que, no sabiéndose grabados, no les duelen prendas de admitir que mentirían sin rubor a un juez para justificar el hecho de haber hecho una prueba de alcoholemia improcedente. No hay que perdérselo:

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