Transporte colaborativo. Hacienda al ataque


Transporte colaborativo. Hacienda al ataque


Lo del transporte colaborativo, como cualquier nueva actividad que pueda tener éxito en nuestro país, en especial si tiene carácter innovador, se acabará enfrentando antes o después con numerosas trabas (más bien antes que después). Hacienda querrá sacar tajada de inmediato y hará lo posible por meter mano en el negocio. Es lo que está ocurriendo con este sistema de desplazamientos en los que los internautas comparten vehículo a través de la red.
#transporte colaborativo
¿Es ilegal el transporte colaborativo?
Hay distintas plataformas de transporte colaborativo en la actualidad, pero tal y como suele hacer Hacienda en este tipo de casos, el ataque lo hace siempre contra la empresa más fuerte o más representativa del sector demonizado, con la intención de luego aplicar el criterio al resto de empresas del sector, o en el supuesto de que consigan su cierre, cerrar también las demás. Esto no es nuevo.

¿Qué empresa de transporte colaborativo tiene ahora las de perder?

Sin duda UBER. Hacienda ya la ha señalado con el dedo en el plan de control tributario de este año, dentro de las actuaciones dirigidas contra la economía digital.
Según Hacienda, estas empresas, aprovechando la deslocalización que le permite la red, «pueden ocultar diversas formas de fraude».
Parece ser que ha sido el propio sector del taxi quien ha denunciado el asunto y quienes dicen de estas plataformas que «posiblemente actúen al margen de la legislación en materia de transporte y sin cumplir las obligaciones fiscales ni la normativa de trabajo y de seguridad social»
Tienen todos los ojos puestos en UBER pero ni siquiera saben exactamente qué es UBER. En apariencia es una sociedad no residente situada en Estados Unidos o en Holanda (ni eso está claro), pero en Barcelona también parece existir como tal...
Ya nos iremos enterando del asunto, pero es probable que estas iniciativas de transporte colaborativo acaben desapareciendo si la presión fiscal y legal aumenta.
Ramón Cerdá