¡Copien, Púnica Granatum!

¡Copien, Púnica Granatum!

Cuando todos supieron que Granados estaba metido en el ajo optaron por escoger el nombre latino de la granada, púnica granatum. Ahí empezó todo, continuó todo y salió todo. La agonía de un país y de un presidente que solamente sabía pedir disculpas hizo que en el final del año catorce, España estallara por los aires.