Rubalcaba, 'capo di tutti capi'
Estamos ante “un tándem consolidado y a todos los efectos”, en palabras de un destacado militante socialista. Un dúo que aspira a todo, con los papeles muy repartidos. Ambos comparten los mismos escoltas: Nacho Varela, un hombre de Alfredo que ahora vive en el entorno de Blanco, ha traído de la mano aTeófilo Serrano, presidente de Renfe, que fue su colega en las batallas de la FSM; del mismo equipo de José Enrique Serrano, el influyente jefe de gabinete de Zapatero, y así sucesivamente. Rubalcaba, 59, aparece cual indiscutible capo di tutti capi, como candidato a sustituir a Zapatero (como ayer escribía en este diario J.A. Zarzalejos) si es que su mala salud de hierro se lo permite, mientras que Blanco, 48, un hombre de indudable talento natural a pesar de no contar con título universitario, es el encargado de controlar el partido con mano férrea. Es la alianza entre el cerebro y el músculo. Como en la película de Meyers, Tú a Londres y yo a California. La falta de arraigo de APR en el PSOE (ha sido diputado por varias provincias, sin echar raíces en ninguna) es suplida por la fuerza organizativa del lucense.
¿Están ambos dispuestos a precipitar la caída de ZP antes de tiempo? Nadie lo sabe, aunque es dudoso que así sea. Lo que sí parece claro es su disposición a tomar el poder en cuanto tire la toalla o sufra una derrota en las urnas. La alianza se encuentra ahora mismo al borde del ataque de nervios. Y no porque un Zapatero agobiado en muy diversos frentes esté al corriente de lo que maquinan, sino porque son conscientes de que pueden perder la nueva “Batalla de Madrid”.En el partido cobra fuerza la idea de que el ex alcalde de Parla podría, ahora sí, resultar un enemigo mucho más peligroso para Aguirre que una Trini de diseño. De ahí que se hayan lanzado a defender su operación con más ahínco que nunca, con un nerviosismo rayano en la desesperación. Si pierden este pulso, todo se vendrá abajo como un castillo de naipes. De ahí, también, el tono intimidatorio exhibido por Rubalcaba contra Gómez. Remedando la famosa frase que Michael Corleone pronuncia en El Padrino, “le hicimos una oferta que no podía rechazar”. Gómez la rechazó, sin embargo, y esa negativa “tendrá consecuencias” (APR dixit). Vale otra frase del mismo Corleone: “no es nada personal, Sonny; son sólo negocios”. En el fondo, a Tomás lo quieren matar por socialista, hasta el punto de que imaginarlo ganador de esta pelea se antoja un milagro. The beauty of the thing, con todo, es que ahora mismo el dúo de la bencina desliza por las esquinas, como máxima acusación contra el de Parla, que “Gómez quiere sustituir a Zapatero”, una afirmación que en psicología freudiana tiene un nombre.
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