EL MEON DE LESTEDO
Hace unos días fui a comer a la parroquia de Lestedo del ayuntamiento de Boqueixon (La Coruña-Galicia-España) con un buen amigo, con el vigués-muradano-compostelano Bernardo París, Tanguero Filósofo de Montouto (experto en Ortega y sobre lo que ha publicado importantes trabajos; un buen filosofo que escribe muy bien y debió de ser profesor de Universidad; un intelectual que ha dirigido una de las mejores revistas universitarias de cultura de España, Coordenadas, abierta, plural, rigurosa y creativa, que fue pionera en muchas cosas y que fue brutal e injustamente liquidada por unos que iban de progresistas; un excelente tanguero y que interpreta muy bien a los grandes clásicos empezando por Carlos Gardel. En breve, podrán escucharlo en Youtube en alguno de los mejores tangos, acompañado en solitario y en dúo con figuras tangueras excepcionales).
Almorzamos en el bar-restaurante Fachal, donde nos tratan muy bien y donde, al saber que colaboro en El Correo Gallego y Trobeiros de Compostela (medios que siguen) me dijeron que debía señalar en dichos medios que las carreteras locales y secundarias de su zona carecen de arcén o es mínimo por lo que corren mucho peligro al circular a pié por las mismas, pero no les queda mas remedio. Galicia es la región española donde mueren mas peatones a causa de atropellos y España es una de las naciones europeas donde se atropellan y mueren mas peatones.
Pero, bueno, el que suscribe quiere hablarles de otro tipo de atropellos, en este caso al civismo, a la dignidad, a la responsabilidad individual y social.
Después de pasarlo muy bien en la comida solemos dar largos paseos por los campos que rodean a Lestedo y que nos permiten gozar, con el mayor respeto, del paisaje y paisanaje gallegos y tradicionales. Lo que es fundamental para el alimento cultural, humano y espiritual: saber defender las tradiciones, las culturas (Ortega definía la cultura como la justa medida de las cosas), los alimentos materiales y espirituales pero para ser dignos, mejores humanamente y no para instalarse en viejos y nuevos culturetismos o cultureterias, engolamientos o pedanterías, caciquismos, nacionalismos, fundamentalismos, clientelismos, moderneces de la retrovolucion (véase el libro de Jean-Loup Amselle, Rétrovolutions : essais sur les primitivismes contemporains), cibertecnologismos tribales y comunitaristas, gastronomismos y ecologismos prepotentes, sectarios y pedantes, en lo política, económica, infomediática, intelectual, cultural, artística, festiva, gastronómica, vitivinícola, social, sexual y socialmente correcto.
Cuando fuimos a recoger el coche, un domingo a las 17,30 horas, y que teníamos aparcado junto al Campo de la feria, del mercado y de la fiesta de Lestedo, frente a una especie de plazoleta con gradas y donde también esta situada la bonita capilla de Nuestra Señora de Lourdes, nos encontramos con un espectáculo absolutamente lamentable, con un joven de entre 18-22 años, moreno, con coleta, de 1,80 mts., con zapatillas deportivas y que estaba meando, con toda la pachorra y una gran chulería, encima de las gradas donde se sienta la gente.
A este joven gamberro, el meón de Lestedo, no le importó que hubiese gente que lo podría ver desde diversos balcones, pues, hay un edificio de pisos que da a dicha plazoleta. Tampoco se tomó la molestia de acudir a uno de los servicios de los bares que tenía muy cerca o, incluso, acudir a la zona rural que tenía al lado. No, No; eso no es moderno, rompedor, in, guay, super, cool, trendy. El meón de Lestedo, muy macho él, con chulería y muy mala educación, quiso llevar a cabo su insolente meada, completamente definitoria de su incivismo, justamente en ese espacio público, lugar de encuentro, recogimiento, mercado, ocio y convivencia.
En el marco del infantilismo, juvenilismo y permisivismo dominantes, promovido por diferentes instancias de socialización políticas, sindicales, infomediáticas, culturales y sociales como el Botellón, el Todo vale en los infomedios de comunicación, en la movida, la marcha, para hacer la fiesta (A Tope con Drogas y los que protesten que se jodan, ¡ajo y agua hijoputas!, reaccionarios, fachas, carcas, cabrones, amargaos y además podemos partirles la cara a estos pringaos de mierda, etc.) y que da lugar a que niños, menores y jóvenes se comporten de forma absolutamente indigna, hagan lo que les de la gana y cuando les de la gana sin tener en cuenta el mínimo respeto a los demás; en el marco del gamberrismo campante, de un cierto ensalvajamiento-salvajismo, el meón de Lestedo se ha comportado incivilmente y al igual que hacen bastantes menores, jóvenes que vienen meando en numerosos y muy distinguidos lugares de la Ciudad Monumental-Ciudad Vieja de Santiago de Compostela, en otras muchas partes de Galicia y otros lugares, ciudades de España, pues, no tienen tiempo de evacuar en los servicios de los establecimientos públicos que hay en todas las calles por donde pasan: Aquí me viene la gana/ aquí hago la chorreada/ ¡que bien la gran meada!/ ¡viva la gloriosa orinada¡ Ande yo caliente/ meón donde me de la gana y que le den por saco a la buena educación, a los buenos principios y al resto de la gente.
Bernardo París y el que suscribe, dentro del coche, nos salíamos de nuestro asombro e indignación. Por lo cual, esperamos a que el meón de Lestedo terminase para que nos viese mirándole y se diese cuenta de que estabamos reprobando su indecente meada, su sinvergonzonería, su vil chorreada. Lo cual pudo haber significado un riesgo para nosotros, pues, casi todos los días nos enteramos por los medios de comunicación que jóvenes (incluso menores), individualmente y en grupo, agreden muy violentamente (incluso hasta la muerte o hasta graves lesiones) a personas que de forma educada, tal y como se hacía antes, les llaman la atención por sus indignos y reprobables comportamientos, por su falta de educación, de cultura (de estar cultivado, formado en el buen hacer), de saber estar y comportarse.
El meón de Lestedo, al ver que lo estabamos mirando muy críticamente por su provocadora y abyecta meada, mantuvo una actitud chulesca, caminó lentamente y se puso a silbar reteniéndonos la mirada.
Thérèse Delpech, prestigiosa filosofa francesa, catedrática, antigua alumna de la Escuela Normal Superior, que hizo la tesis titulada: San Anselmo y la querella de los universales, que ha ocupado importantes cargos públicos, investigadora en el CERI-Centre d'Etudes et de Recherches Internationales; Delpech ha publicado dos libros que sirven, entre otras cosas, para analizar el gamberrismo de jóvenes como el meón de Lestedo y que se titulan: L¹Ensauvagement. Le retour de la barbarie au XXI siècle (El ensalvajamiento-salvajismo. La vuelta de la barbarie en el siglo XXI) y L¹Appel de l¹ombre. Puissance de l¹irracionel (La llamada de la sombra. Potencia de lo irracional).
Por su parte, Paul-François Paoli, periodista y filosofo, autor contra lo politicamente correcto de obras como Nosotros no somos culpables y Las Imposturas de la igualdad; Paoli ha publicado La tiranía de la debilidad (podíamos añadir la tiranía del minimalismo ético, del A vivir que son dos días y que cada uno haga lo que le de la gana), donde analiza las muy negativas consecuencias de la puesta en cuestión de la autoridad y otros principios; Paoli dice que: Una civilización transmite un orden simbólico o se deshace.
Nota: este artículo forma parte de un trabajo mas amplio sobre El meón de Lestedo, las instancias de socialización y nuevas formas de tiranía, que se publicará en mi página web: miguelcancio.com
Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la Empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España)/27-10-10/ Pagina web: miguelcancio.com
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