MIR Educativo. Buena idea, mala comparación.
por Angel Fidalgo
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El MIR es un programa de
formación por el que todo futuro médico debe pasar. Es un programa formativo
muy eficaz, de éxito y con una gran aceptación por hospitales, médicos y
sociedad.
Así pues, que se intente
exportar un caso de éxito a otros ámbitos es algo lógico, adecuado e incluso
inteligente. Lo malo de todo esto es cuando lo que se exporta es el nombre y
algunas características análogas, pero lo que no se exporta son los procesos
que conducen realmente al éxito del MIR.
Antes de continuar quiero
expresar que no estoy en contra de que se haga un MIR, DIR o como se quiera
llamar al nuevo proceso formativo por el que deben pasar las personas que
quieran ser docentes (funcionarios o no). Hay consenso sobre la necesidad de cambiar el plan
formativo, unas personas dicen por el fracaso del actual y otras por la
necesidad de mejorarlo.
Del MIR se puede importar
el nombre, la duración, la estructura (prácticas en un centro docente),
la selección (los mejores alumnos eligen centro) e incluso el nivel académico
que se necesita para comenzar los estudios docentes. Que se quiera hacer
prácticas antes de comenzar la labor docente está muy bien y que se intente
seleccionar las mentes más brillantes, también está muy bien. De hecho estas dos ideas estarían
bien para mejorar cualquier grado académico, por ejemplo la
ingeniería, química, filosofía, biología, matemáticas, historia,….. solo
hace falta que el alumnado con mejor expediente académico lo elija.
¿Qué es lo que de verdad
consigue que el MIR sea un éxito? Además de que el alumnado tiene un brillante
expediente académico y una gran vocación, hay dos factores sumamente
importantes: el planteamiento sobre cómo tratar al paciente y el protocolo existente
en el contexto médico.
El primer factor es el
planteamiento de la personalización. Es el médico el que se adapta al paciente,
no hay otra forma de hacerlo si deseamos “sanarle”. El segundo factor es el
protocolo existente. Hay diagnósticos reconocidos, protocolos de
actuación para dichos diagnósticos y tratamientos validados con demostrada
eficacia. Sin estos dos factores poco importa que se tenga el alumnado
más brillante y la vocación. Dicho de otra forma sin el MIR nos trataría un médico
novato, sin experiencia ¿Alguien querría ir a su consulta?, lo que nos
garantiza el MIR es que el médico que nos va a atender ha pasado por un proceso
formativo donde ha adquirido la experiencia necesaria para “sanarnos”.
El proceso de formación es
muy similar al sanitario. Para que fuera altamente eficaz deberíamos tratar al
alumnado de forma independiente, y preferiblemente al que "vaya mal"
(esto es inviable actualmente) pero el segundo factor: diagnóstico,
procedimiento y tratamiento, sí que sería posible aplicarlo.
Es buena idea fijarse en el MIR, pero además del
nombre, duración, proceso de selección y estructura, se debe trabajar para
crear un contexto similar al sector médico. Prevención (para que no haya
fracaso escolar y potenciar el desarrollo), tratamiento personalizado a las
personas que lo necesitan (con innovación educativa se puede conseguir sin
altos costes) diagnósticos (en este enlace tienen tres muy
comunes), protocolos de actuación y tratamientos validados.
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