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viernes, 17 de febrero de 2012

Inicio y muerte de un empresario


Inicio y muerte de un empresario


Ahora la mayoría hablan de empresas y empresarios; después de haberse cargado a la mayoría de verdaderos y emprendedores empresarios; ahora: que “muerto el burro  de hambre, le ponen (si es que llegan a ponerla) la espuerta de cebada en el rabo”. Cansado de las opiniones de unos y otros sobre el empresario, la empresa, el crédito, lo que dicen que facilitan los bancos, el gobierno la contratación de empleados y todo lo que conlleva una empresa, al final resumo, lo que sigue.

            Bueno, que cada cual piense lo que quiera, haga lo que le de la gana y si es capaz de poner una empresa que la ponga y la lleve como mejor le parezca. Yo lo que puedo contar son mis experiencias como emprendedor; y que brevemente fueron así.

1)                  A los 17 años y empezando de cero (ya llevaba diez años de “chiquillo para todo” en un comercio), "ya trapicheaba" yo en pequeños negocios de compra y venta y así fui juntando mis primeros veinte mil duros (1958 aprox.) vino la mili y me "guillotinó todo", puesto que me echaron a Melilla y de allí los permisos, eran casi cero... cuando vuelvo de la mili (1961) y con un complejo y miedos que yo sólo sé lo que pasé... reemprendo mis asuntos y así (nada de nóminas, ni de seguros sociales, ni préstamos, ni nada de nada, sigo yendo por libre)... llega 1963 y ya tengo casi cincuenta mil duros ahorrados (sobre la base de gastar lo mínimo y guardar lo máximo), me compro mi primer coche en abril y me caso en Junio... sigo sin firmar nómina, ni tener seguros sociales, ni casa, ni lavadora, ni frigorífico, ni televisión; sí que ya voy teniendo un desahogo económico que me permite seguir la aventura, pero para progresar hay que ahorrar, viviendo bien... pero sin lujos ni derroches absurdos.
            2) A los treinta años (1968) ya tenemos tres hijos, casa propia y “bien amueblada”; y soy independiente, económicamente. En 1967 me convierto en empresario y contrato obreros.
            3) Sigo emprendiendo, llego a tener dos empresas (aparte de mi primer negocio de vendedor a comisión)  y entre ambas, más de veinte obreros; en la segunda empresa me tengo que valer de tres hipotecas, pero “calculando al máximo de que podré pagarlas en los cinco años que me conceden para la primera y los quince para las otras dos; ha sido el único “servicio” pedido a la banca (banco del Estado quede ello claro); el resto simplemente fue una férrea administración y procurar jugar con la tesorería propia llegando hasta donde se podía... “o sea el lema  que decían de la Guardia Civil... paso corto, vista larga y...?; y no tuve apreturas como para ahogarme, supe dar “esos pasos cortos y bien calculados, teniendo la vista en un futuro que salvo “terremoto” podría cubrirlo”... y lo cubrí; a los treinta y cinco años podía ya vivir de las rentas y no avanzar más; no obstante seguí avanzando hasta que las tres hipotecas fueron pagadas. Mi mujer me ayudó todo cuanto pudo y más; trabajamos muchísimo los dos.
            4) Llegado ese momento, me dije a mí mismo que ya estaba bien... que para trabajar para el Estado... ya trabajaba bastante y bastante dinero le tenía que entregar cada año, a un socio que nunca me había dado nada, que ya era... “un socio casi para llevarse la mitad de mis ganancias... y el que si quebraba, lo que recibiría del él era una patada en donde se pueden imaginar”; o sea fue el Estado y los gobiernos de “la nueva época” el que me quitó de empresario emprendedor... desde entonces, puse “mi nave” para que navegase por tranquilos mares y sin ya más ambiciones; consideré que ya tenía lo suficiente y no me he equivocado... nunca he conocido crisis económica.
            5) Debo significar que la mayor parte de “esa nave que hoy me sostiene”, la consigo en la época de los gobiernos de Franco (al que nada tengo que agradecer económicamente hablando, “de lo otro mucho para pedirle yo cuentas a el”) que felizmente para cualquier emprendedor español (como yo los hubo a cientos de miles) no pagábamos apenas impuestos, se podía montar un pequeño negocio, “con apenas nada y menos”, el papeleo era mínimo y todo ello fue uno de los principales motivos de aquel brutal despegue económico, sencillamente... “los que estábamos dispuestos a trabajar quince o incluso más horas al día”... sabíamos que lo hacíamos principalmente para nosotros y no para mantener los ejércitos de parásitos que luego nos han colocado y que a mi entender, son los culpables de la pobreza que nos han proporcionado; puesto que en los aparatos estatales pasa lo que ocurre en una familia... “si en esta y por ejemplo son seis miembros aptos para trabajar y mandan al trabajo solo a dos y el resto se queda en casa “a la bartola”, y cuando viene el dinero de esos dos a la caja familiar, los cuatro zánganos se comen el noventa por ciento del fruto de aquel trabajo y a los dos que han trabajado y producido... les dejan las sobras”... ¿qué es lo que ocurriría? Sencillamente lo que ha ocurrido... y a grandes rasgos, esa es mi historia y la de España en los últimos tres cuartos de siglo, que son los que yo pronto cumpliré.

            Esta es una tierra de parásitos, caudillos sin “caudillaje”, irresponsables, vividores, demagogos, inútiles, parásitos, vocingleros, trepas, pelotilleros, ávidos todos por llegar a administrar los dineros públicos y chupar de ellos insaciablemente... y si esto sigue como viene ocurriendo, desde... “ni se sabe cuantos siglos atrás”; pues el porvenir de lo que ya se dice, españistán... cualquiera que no sea tonto o medio... se lo puede imaginar.... “dos para producir y el resto a comerse lo producido”.

            Curiosamente y hay que decirlo puesto que “la cruda historia así tiene que reconocerlo”... cuando de verdad, el pueblo puede comer caliente tres veces al día y luego incluso puede llegar a tener empleo estable, pagas extraordinarias, vacaciones, comprar coche, vivienda propia, algunos más de una... y alguna en la playa y una pensión decente (que luego nos la han ido reduciendo)... todo eso arranca en la primera dictadura militar (Miguel Primo de Rivera) y culmina en la otra de  “su subalterno” (estuvo a sus órdenes) Francisco Franco Bahamonde... el que en lo civil, yo estimo que simplemente continuó lo que el primero inició... “y no sólo en lo de los pantanos, carreteras, ferrocarriles y otras cosillas así; en lo social triunfó bastante bien”.

            Yo no viví la etapa del primer general, pero sí que he hablado con viejos de aquella época, y la recordaban con nostalgia simplemente diciendo... “había trabajo, había mucho trabajo y todo el que quiso trabajar vivió decentemente”; por tanto no crean a tanto demagogo e inútil como sigue habiendo en esta “españa nuestra”, que precisamente por ello mismo, tienen que tapar todo el pasado y sacar del mismo lo más negro que pasara (que nadie niega que pasó)... “lo otro simplemente les da vergüenza reconocerlo”, puesto que los deja con el culo al aire... o en cueros vivos”.

            Para que no líen a las nuevas generaciones, más de lo que ya han liado a las presentes, con aquel engendro de “la memoria histórica”, que se sacó de su vacía cabeza, el más inútil de todos los gobernantes españoles y desde hace varios siglos (así ha sido calificado) cual ha sido... José Luís Rodríguez Zapatero; y al que debemos la mayor parte del desastre que deja, cuando lo echan a finales del 2011... es por lo que escribo; y lo hago por cuanto a mí no me pudieron engañar ni los unos ni los otros... “yo lo viví la mayor parte y el resto son testimonios de los que lo vivieron”; los historiadores hay que tener mucho cuidado con ellos, puesto que cada cual cuenta la historia que le conviene... “historiadores imparciales y que de verdad lleguen al máximo de esa verdad... hay pocos... muy pocos”. Y de lo que digan los políticos, piense en principio que todo es mentira, salvo verdades que usted mismo pueda contrastar.

            Ahora para poner una empresa se requieren muchos papeles, muchos engorros y trámites, que normalmente agotan al futuro emprendedor; créditos y subvenciones ni soñarlos (eso se lo llevan los que poco o nada producen) y es por lo que el pequeño y mediano empresario (muchísimos más pequeños que medianos) que fueron los artífices de prosperidades pasadas (los grandes y monopolios no producen apenas) han desaparecido en cantidades calamitosas, los que quedan viven amargados y muchos deseando llegar a la jubilación para cerrar el negocio y desprenderse de los obreros; los hijos de muchos de estos empresarios no quieren ni hablar de la sucesión.

            Consecuencia de todo ello es que... “la cantera viene agotándose desde ya tiempos lejanos, los oficios se han ido perdiendo y ello ha motivado la triste y calamitosa situación actual”; los inútiles mangoneadores de lo público, que no supieron gobernar, se cargaron la principal fuente de prosperidad, puesto que ese pequeño y mediano negocio y en todos los campos, era el que sostenía la economía nacional y la inmensa mayoría de puestos de trabajo... y hay y a la vista está, no sólo no crece sino que se sigue extinguiendo y hasta este momento... todo son palabras, palabras vacías, mentiras atroces y además... se sigue sosteniendo a los más grandes, puesto que por lo que sea (“mejor no pensar en los motivos”) son los que les interesa sostener a los que siguen diciendo que vinieron a gobernar... ¿gobernar qué... la gran miseria actual?


Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)
 
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