-Hace ya casi
un lustro que China dio 'luz verde' a la importación del manjar ibérico, pero
las ventas siguen creciendo con cuentagotas
Parece una estrella de Hollywood recién llegada a China. Los
curiosos se amontonan frente a ella, apuntan sus cámaras y la hacen brillar con
los flashes. Comentan su aspecto, y lo diferente que es de sus homólogas
locales. Pero su escenario no es un teatro, sino un supermercado de lujo. Y su
función no es la de entretener, sino la de deleitar los paladares. Es una pata
de cerdo ibérico, curada durante largo tiempo de forma natural, y cortada con
primor por un especialista que rebana la carne como si de oro se tratase. Y toda
esta ceremonia causa furor entre los clientes de Shanghái.
Sin duda, ningún
otro producto español ha levantado tanta polvareda en su exportación a China.
Primero estuvo prohibida; luego, tras arduas negociaciones al más alto nivel, se
permitió... siempre que el jamón esté deshuesado. En aquel momento cundió el
pánico: «los chinos se van a comer todo el jamón», dijeron algunos. Pero, desde
que en noviembre de 2007 se firmó el protocolo de exportación, sólo una decena
de empresas han conseguido los permisos necesarios para darle de comer pata
negra al 'gran dragón'.
Eso sí, todas ellas miran con esperanza al creciente
mercado chino. Porque la clase media explota y ansía consumir productos
extranjeros de calidad. Así se entiende que la partida 210 de las exportaciones
españolas a China, que alcanzó 94,16 millones de euros el año pasado e incluye
el jamón dentro de los productos cárnicos en salmuera, secos, o ahumados, se
haya multiplicado por 15 entre 2008 y 2011.
Ahora, el objetivo es que Pekín
permita la importación del jamón con hueso. No obstante, las dificultades
persisten. Así se reflejan en la caída de más del 12% en la suma de ese concepto
el año pasado, algo menos de un millón de euros. Claro que los datos no incluyen
las exportaciones a Hong Kong, que triplican las de China. Resulta más fácil
entrar por la ex colonia británica.
De hecho, muchas empresas tienen
problemas con la aduana cada vez que llega un cargamento. «Aunque existe una
normativa clara al respecto, al final las decisiones son arbitrarias y
discrecionales», comenta Jaime Pastor, director de Cinco Jotas para el área de
Asia-Pacífico. Su empresa no ha tenido problemas gracias a que cuenta con un
socio local eficiente y bien conectado con el poder, uno de los muchos
requisitos no escritos del país.
«Para tener éxito, lo primero que tenemos
que hacer en China es dar a conocer qué es un jamón ibérico de bellota», añade
José Gómez, director general de Joselito, que el año pasado desembarcó en
Shanghái de la mano del 'chef' Ferrán Adrià. «Es un proceso que va a llevar
mucho tiempo; no va a ser una cosa de hoy para mañana, como han dicho muchos,
porque significa que hay que crear una cultura del jamón para que exista una
demanda suficiente. Es lo que ha hecho el sector del vino, y después de varias
décadas todavía está en su infancia en China».
Productos
estrella
La comparación no es banal, ya que Joselito se introduce en el
mercado chino a través de los canales que ha abierto la bodega catalana Torres,
una de las empresas españolas pioneras en el gigante asiático. «Creemos que
pueden ser nuestros mejores importadores en China, porque han demostrado que
saben hacer las cosas en este país», explica Gómez. Jamón y vino, junto al
aceite de oliva, son los tres productos estrella de nuestro país en China,
aunque su peso en las exportaciones globales resulta menos glamuroso: la mayor
parte de los caldos españoles que bebe el 'gran dragón' llegan a granel, no
embotellados, y la importancia económica del jamón se diluye hasta desaparecer
si se compara con la principal partida de las exportaciones de nuestro país
hacia aquí: los despojos de cerdo.
Es evidente que el jamón nunca será un
producto de masas en China. «Somos conscientes de que nuestro mercado se
encuentra entre las clases altas del país», explica Pastor. «Es un producto de
gran calidad, pero caro. En estos momentos, Cinco Jotas se está distribuyendo en
las ciudades de primer nivel del país, en restaurantes de perfil alto y en la
secciones gourmet y 'delicatessen' de supermercados de alta gama. Los
consumidores chinos siempre están atentos a cualquier novedad que aparezca en el
mercado. Nosotros buscamos precisamente a aquéllos que quieren lo mejor de la
gastronomía mundial». Y su número, sin duda, crece como la espuma.
Se estima
que la clase media china cuenta ya con más de 200 millones de personas. Y la
avidez por el consumo es la que ha convertido ya al mercado del lujo en China en
el más prometedor del planeta. Dependiendo del producto en cuestión, el gigante
asiático se cuelga la medalla de oro, la de plata, o la de bronce. Y en los
frutos del sector agroalimentario, debido a los constantes escándalos que
salpican la industria local, el interés por lo foráneo es todavía mayor.
Y
la parte alta de la pirámide social continúa engordando. Según el informe anual
de Hurun, 960.000 personas tenían en 2011 un patrimonio superior a un millón de
dólares, un 9,7% más que el ejercicio anterior. De ellos, 60.000 alcanzaban los
14 millones de dólares y 4.000 se instalaban en el Olimpo de los milmillonarios
en yuanes. «Aquí hay mercado para todos», zanja
Gómez.
Un producto «inimitable»
«En China, todo lo que funciona y tiene
popularidad, se copia. Por eso, el hecho de que estén tratando de comercializar
productos similares al jamón ibérico, es una clara muestra de que tiene buen
futuro en el país». A Jaime Pastor no le da ningún miedo que empresas chinas,
como Bama Ham, traten de copiar su Cinco Jotas. Ni siquiera lo considera una
amenaza, «porque es un producto que no se puede copiar allí».
Ni se dan las
condiciones climáticas necesarias, ni se cuenta con ejemplares de la raza del
cerdo ibérico. Aunque los comprasen, hay que tener en cuenta el trato y la
alimentación exclusiva que reciben. «Lo que están produciendo es un jamón
salado, más cercano si acaso al jamón italiano. Pero ni siquiera eso. El
embalaje está cuidado y seguro que tendrá aceptación, aunque no es nuestra
competencia», apostilla.
De hecho, una visita a cualquier supermercado chino
depara sorpresas a la vista, ya que nunca faltan las patas de cerdo curado a la
venta. Pero no hace falta más que acercar la nariz para comprobar que el
producto no tiene nada que ver con el español. De hecho, la población lo utiliza
para hacer sopa, jamás se le ocurriría ponerlo entre pan y pan.
Sin embargo,
este año unos empresarios chinos han tratado de patentar la denominación 'Hameng
Jabugo (jamón de Jabugo)' en el gigante asiático, algo que sólo se impidió
después de que interviniesen la Oficina Económica y también Comercial de España,
y el Consejo Regulador de la región de Huelva. Shanghai, 14 abr. (COLPISA, Zigor Aldama).
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