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Rectificación de una declaración tributaria y sus
efectos sobre la prescripción
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El contribuyente tiene derecho a proceder a la rectificación de
una declaración tributaria que considera errónea, en especial si dicha
rectificación le beneficia porque había ingresado más de lo que le
correspondía. Ahora bien, antes de hacerlo hay que pensarlo bien. En primer
lugar nos hemos de preguntar si la cantidad que vamos a reclamar o rectificar
vale la pena. Tengamos en cuenta que a Hacienda no le gusta devolver nada
(siempre he dicho que la patrona de Hacienda debería ser Santa Rita), así que
si procedemos a la rectificación de una declaración tributaria, de alguna
manera les estamos pidiendo que se fijen en ella, y eso es como mentar la
cuerda en casa del ahorcado.

Proceder a la rectificación
de una declaración tributaria no siempre vale la pena
Consecuencias de la rectificación de una declaración
tributaria
El principal problema que generamos con esto es que
interrumpimos la prescripción del impuesto completo, con lo cual le estamos
dando un mayor plazo a Hacienda para que proceda a hacernos una nueva
liquidación. Hablando en plata: para que nos haga una inspección sobre un
tributo y por consiguiente, para que pueda pedirnos más de lo que ya le hemos
dado.
Según el Tribunal:
El Tribunal (TEAC) opina que la
deuda tributaria es «la cantidad teórica total que debe ingresar el
contribuyente en la Hacienda Pública como consecuencia de la correcta
liquidación del tributo y ejercicio de que se trate, independientemente de que
la misma haya sido, en todo, en parte o, incluso, en exceso satisfecha por el
interesado» y por lo tanto en el momento de presentar una rectificación de una
declaración tributaria, el contribuyente, sin pretenderlo, interrumpe la prescripción
del derecho que Hacienda tiene para practicar liquidación.
En definitiva, lo dicho, que se reabre el plazo de prescripción
permitiendo a Hacienda comprobar y liquidar el impuesto que hemos querido
enmendar. ¿Vale la pena? Preguntémonos eso antes de abrir una puerta que estaba
mejor cerrada.
Ramón Cerdá
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