Recortes en la enseñanza. Otro golpe a nuestros derechos

Recortes en la enseñanza. Otro golpe a nuestros derechos


Autor Ramón Cerdá.

Que todavía siguen los recortes aunque a veces lo nieguen, es más que evidente, como también es evidente que los recortes siempre apuntan hacia el ciudadano y hacia la merma sus derechos, nunca hacia un verdadero recorte de gastos duplicados y de insensateces administrativas de un estado sobredimensionado e ineficaz. Día a día nos demuestran que durante años se ha estado dilapidando a manos llenas nuestro dinero sin ningún rubor (y seguro que se sigue haciendo), y ahora parece que quieran que lo paguemos todo nosotros acusándonos de cosas tan peregrinas como de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Nos hacen responsables de la burbuja inmobiliaria y de la pseudoquiebra bancaria, entre otras cosas. En este post, y al hilo de lo expuesto, quería comentar un asunto más concreto sobre los recortes en la enseñanza a petición de un lector habitual del blog.
#recortes en la enseñanza
Los recortes en la enseñanza pueden tener un objetivo a largo plazo, y no estoy hablando de dinero. Quieren un pueblo sin estudios.
No suelo enlazar con páginas que solicitan firmas reivindicativas de nada, pero en este caso lo haré al final del post. No soy yo quien solicita la firma, pero no parece que le falte razón a quien lo hace. En cualquier caso transcribo parte de lo que en el enlace se dice y que cada cual decida si apoya la solicitud con su firma o no:

Peligrosos recortes en la enseñanza

[box type="info"] Este año la gestión de la escuela infantil de mi hijo sale a concurso. Quedan tres días para la decisión final, pero las cosas no pintan bien para el actual equipo educativo. Y no tiene buena pinta porque en este país son más importantes 18.000€ que obtener la máxima puntuación en el programa educativo. Debería primar el nivel educativo por encima del resto de opciones, pero claro, 30 años de experiencia no pueden luchar contra un presupuesto inferior de una empresa sin experiencia. El problema se agrava cuando vemos que está sucediendo lo mismo con el resto de escuelas de la Capital. Nuestro consistorio, con la Alcaldesa a la cabeza, nos está haciendo ver que es más importante el dinero que la educación de mi hijo, del tuyo, de todos los niños de este país. Ellos son el futuro, y con estas decisiones están coartando no solo su educación, también su capacidad para pensar, para opinar, para pedir. [/box]
Es posible que la empresa que ofrece el servicio por 18.000 euros menos sea fiable, pero por lo visto la experiencia demostrada y otros factores no son los que han decantado la balanza a su favor. Cuando llegamos a estos extremos en lo que lo único que parece primar es un menor precio, sin tener en cuenta que eso, muy a menudo, conlleva menores inversiones y menores posibilidades, tenemos un serio problema. ¿Qué pasará si luego con ese dinero no basta para llevar a cabo la enseñanza prometida?