Montoro cabrón… mensaje recibido desde el más allá


Montoro cabrón… mensaje recibido desde el más allá


Nuestro ministro de Hacienda Montoro, posiblemente pase a la historia como uno de los personajes más odiados de estos años en España y supongo que es algo que tendrá más que asumido porque lleva muy bien su papel, hasta el punto de que creo que disfruta, y mucho, con esa imagen que nos ofrece cada vez que sonríe ante las cámaras con esa sonrisa que no voy a describir aquí y que todos conocemos. Pero... ¿qué pensará al ver que recibe mensajes un tanto peculiares incluso desde el más allá?: Montoro cabrón, ahora ven y cobras.
#montoro cabrón
Montoro cabrón, ahora ven y cobras

Montoro cabrón, ahora ven y cobras

Eso es ni más ni menos lo que se ha grabado sobre una lápida a petición del finado en San Pedro de Latarce. Bueno, en realidad al final los parientes parece ser que han hecho una pequeña placa con la inscripción y la han puesto sobre la tumba, imagino que con la intención de que no tenga que pasar el mensaje toda la vida grabado sobre la piedra. No sé si eso cumple con los deseos del muerto o es una forma de cumplirlos a medias, pero en cualquier caso, tampoco es cosa mía juzgar, ni al muerto, ni a la familia.
Según uno de los hijos, el fallecido era simpatizante del PP, pero en los últimos años se había llevado muchos desengaños con el partido, entre ellos la subida del IVA al 21% en todo lo relacionado con los espectáculos y la cultura. Él organizaba conciertos y eso le dolió bastante porque lo consideró injusto. Por eso, en los últimos meses de su enfermedad pidió a los familiares que incluyeran la inscripción de Montoro cabrón, en la tumba. Curiosa manera de expresar lo que sentía por nuestro ministro y supongo que por Hacienda en general.
No queda claro si arrastraba deudas con Hacienda o no, aunque por sus últimas palabras parece ser que sí. De ser así, los herederos deberían ir con cuidado con la herencia si es que existe. Hacienda es muy dada a compartir los bienes de los muertos y más en estos casos.
Ramón Cerdá