La palabra de un policía, es preocupante que valga más que la de un civil

La palabra de un policía, es preocupante que valga más que la de un civil

Es preocupante que la palabra de un policía o de otro tipo de AUTORIDAD valga más que la de un civil, y más cuando está sobradamente demostrado que los casos de falseamiento policial no son precisamente hechos aislados. No es que salgan noticias de este tipo todos los días, pero las hay, lo que hace pensar que puedan haber muchos más caso que, lógicamente, no se pueden demostrar. ¿Es acaso una ficción eso que tan a menudo vemos en las películas y series televisivas, donde los policías dejan pruebas o dicen haberlas encontrado en posesión de alguien cuando son ellos mismos quienes las han colocado allí? Puede que las obras de ficción hayan hecho mucho daño en ese aspecto, pero no porque lo que digan no ocurra, sino porque a fuerza de verlo tantas veces en la pantalla, haya a quien le pueda parecer de lo más normal.

Es preocupante que la palabra de un policía valga más que la de un civil

Por suerte, al igual que ocurre con las denuncias falsas, también a veces se llegan a averiguar ciertas actuaciones y complots para imputar un delito falsamente a alguien. Bajo mi punto de vista, en asuntos judiciales hay tres cosas horribles, que lamentablemente suceden a menudo:
#Es preocupante que la palabra de un policía valga más que la de un civil
Es preocupante que la palabra de un policía valga más que la de un civil. ¿Cómo nos defendemos de ellos?
1.- Que el culpable quede libre (para mí, lo menos preocupante, porque mucho peor es lo contrario).
2.- Que el inocente acabe en prisión por un error (este es el verdadero problema, por eso, ante la menor duda, es mejor que ocurra lo contrario).
3.- Que el inocente, no solo acabe en la cárcel por un error humano, sino por una denuncia falsa, una identificación fraudulenta, o un complot policial.
El caso reciente que ha provocado este artículo:
Cuatro miembros de la Policía canaria han sido acusados de prefabricar un presunto delito de atentado para acusar a un supuesto alborotador que fue detenido en el carnaval de 2013. El juicio será en mayo de 2016.
Un subinspector ha sido acusado de haber lesionado con sus propias manos a un agente novato. Se dice que lo metió en su despacho, apagó la luz y, por sorpresa, se abalanzó sobre él, arañándolo en el cuello con un objeto punzante para, a continuación, enviarlo a que lo viera el médico y poder hacer creer al juez que había sufrido un atentado por parte de la persona a la que habían detenido la noche anterior.
Se sentarán en el banquillo el subinspector, el novato, el compañero de patrulla de este y el agente que actuó como secretario del atestado.
Mi más absoluto desprecio hacia los policías que no tienen lo que hay que tener.

Ramón Cerdá