ANNA GABRIEL Y CARME FORCADELL

ANNA GABRIEL Y CARME FORCADELL

Rafael del Barco Carreras

Barcelona 12-5-2016. Entre que una pretende que tengamos los hijos en común, o en comuna como las antiguas tribus, y la otra acogiendo en sus brazos una constitución para la vieja tribu goda o carolingia con el catalán o aranés de únicas lenguas oficiales, diría que me hallo en el Hyde Park londinense oyendo a un par de chiflados. Gente simpática capaces de resucitar la isla Utopía de Tomás Moro, o llamando para el próximo fin del Mundo.

Yo no tengo nada que objetar a la ‘libertad de expresión’ de nuestras musas o sacerdotisas, incluso acudiría a un lugar concreto en Barcelona donde se pudieran oír y discutir en el ágora o plaza pública las más disparatadas ideas, pero que conviertan a Anna Gabriel, la antisistema devenida en Sistema por la gracia de un magnífico sueldo, y a Carme Forcadell, la pasionaria del independentismo, en referente televisivo, me parece un desperdicio.

Ninguna de las dos ideas son nuevas, ni siquiera del siglo XIX, pero en manos de nuestros medios y TV3 se convierten en las grandes revelaciones ideológicas para nuestra próxima República de Cataluña, o panrepública añadidos los fantásticos 'Paisos Catalans', donde por sus fuentes manará leche y miel. A mí, ya que cobran del dinero público y utilizan medios públicos en lugar de subirse al romántico taburete o simple silla, me bastaría con oírles alguna solución práctica para el atasco en las urgencias hospitalarias, para el paro, o más original solucionar el impacto de las drogas. Soy un viejo anticuado, resentido, vulgar, y materialista, sin capacidad sensitiva para apreciar las grandes aportaciones de nuestra muy capacitada generación de políticos catalanes.

También me encantaría que dominando las instituciones públicas colaboraran con la Justicia en el Caso Pujol. O dada su capacidad de comunicación y empleo televisivo convocaran manifestaciones ante el domicilio de los corruptos ¡y sus encubridores! exigiendo el retorno de los miles de millones de euros robados y evadidos, para por ejemplo pagar a las maltratadas farmacias o geriátricos. Es un decir, porque la lista de reclamaciones es infinita…