Los logopedas reivindican estar en las residencias para evitar muertes como la de Can Blai

Los logopedas reivindican estar en las residencias para evitar muertes como la de Can Blai

El colegio de estos profesionales recuerda su función de detectar y tratar los casos de disfagia, la dificultad para tragar alimentos y líquidos

04.05.2016 | 09:13
Fachada de la residencia Can Blai, en Santa Eulària.
Fachada de la residencia Can Blai, en Santa Eulària. 
­El Colegio de Logopedas de Balears reivindica la presencia de estos profesionales en los centros sociosanitarios para tratar los casos de disfagia, la dificultad por causas mecánicas, musculares o neurodegenerativas para digerir alimentos, líquidos o incluso la propia saliva, y tratar de «evitar» con ello casos como el que ha sucedido en la residencia Can Blai.
A raíz de la muerte por asfixia por atragantamiento de una interna de 89 años en la residencia de Santa Eulària como consecuencia, según la conselleria balear de Servicios Sociales, de «una negligencia» de una trabajadora del centro, el colectivo de logopedas de la isla denuncia que no hay ningún profesional de su gremio en estos centros, cuando «el 40% aproximadamente de los usuarios puede sufrir eventualmente disfagia». «Los logopedas son los que detectan, evalúan, previenen y rehabilitan la disfagia. Pero esta figura no existe en las residencias», lamenta María José Vidal, vocal del Colegio de Logopedas de Balears.
El colegio considera que «ya es hora de que la ley cambie» y que en los centros sociosanitarios se cuente con logopedas, ya que, junto a un equipo interdisciplinario, son los que se encargan de detectar y tratar estos casos con el diseño de estrategias terapéuticas que aseguren una deglución segura y eficaz o la implementación de vías alternativas a la alimentación oral. «Si en las residencias hubiera logopedas no digo que no pasara esto [el deceso de Can Blai], pero se podría evitar. Se podría evaluar el estado de estas personas y darles una dieta adecuada», apunta Vidal.
Falta de supervisión
El Govern balear sostiene que el fallecimiento de la anciana en la residencia de Santa Eulària se produjo por «la negligencia» de una auxiliar, que por «decisión unilateral», le dio una ensalada, aunque cortada «muy fina», cuando por prescripción médica la interna debía seguir una dieta blanda. Pero Vidal cuestiona: «¿Quién había por encima de esta persona que la asesorase sobre si lo que hacía estaba bien o mal? No hay ningún profesional en las residencias que supervise esto. Y es trabajo de los logopedas», reitera.

Vidal también considera totalmente insuficiente que ella sea la única logopeda en el hospital Can Misses. «Hace poco he hablado con la jefa de la UCI y el jefe de Medicina Interna sobre esta cuestión porque sabemos que muchos enfermos suben a planta con disfagia. Es necesaria una prevención. A una persona que sale de un coma, por ejemplo, no se le puede dar una comida normal», destaca, al tiempo que señala que también hay que determinar qué tipo de «maniobras» tiene que hacer el paciente para que pueda «tragar con seguridad». «Este es nuestro trabajo», insiste. «Con rehabilitación la disfagia se puede superar», añade Vidal.
El Colegio de Logopedas estima que un 66% de los pacientes sometidos a cuidados a largo plazo sufre algún grado de disfagia. El 45% de las personas que sufren Alzheimer y el 84% de las afectadas por Parkinson pueden tener problemas para deglutir.
Tampoco están en las escuelas
La mayor incidencia de la disfagia afecta a niños con alteraciones neurológicas, sobre todo graves. Pese a ello, denuncia la representante del colegio de logopedas, tampoco hay especialistas en «los comedores escolares». En las escuelas hay especialistas de audición y lenguaje, pero «no son profesionales sanitarios», matiza.

El Govern balear ha puesto en manos de la Fiscalía el caso de la mujer fallecida en Can Blai. También ha despedido a la auxiliar que, según la conselleria, actuó con «negligencia» y, al mismo tiempo, ha suspendido de empleo y sueldo al director de la residencia, Pedro Codes, mientras se aclara su actuación. El fallecimiento de la anciana se produjo el 3 de abril, pero la dirección no lo comunicó a la conselleria hasta casi un mes después, el día 26.