Cierre de empresas municipales. La amenaza
de Montoro
by Ramón
Cerdá
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Ni Hacienda ni el señor Montoro son santos de mi devoción, pero
debo decir que no estoy de acuerdo con todas las críticas que se le están
realizando por las ya famosas cartas remitidas a los ayuntamientos instándoles
al cierre de las empresas publicas que no son rentables. ¿Es lógica la petición
de cierre de empresas municipales? Tendríamos que meditar el asunto antes de
entrar a trapo con las críticas facilonas.
¿Es correcto que Montoro pida el cierre de empresas
municipales?
Lo primero que oí del tema fue lo de la petición de cerrar la
EMT (Empresa Municipal de Transportes de Valencia), y claro, la crítica era
evidente: ¿Cómo se atreve Montoro a pedir que se cierre la EMT si es un
servicio público? ¿Qué se ha pensado?
Personalmente pediría un poco de reflexión:

¿Está justificada la petición de Montoro sobre el cierre de
empresas municipales?
1.- Que sea un servicio público no quiere decir que tengamos que
estar dilapidando dinero a espuertas. Sí, cumple una función, ¿pero cuánto nos
cuesta? ¿Somos conscientes de que la no rentabilidad de la EMT se cubre con
nuestros impuestos y luego nos quejamos de que nos cobran demasiados? ¿Somos
conscientes de que el dinero público no es más que lo que antes era nuestro?
2.- No estoy a favor del cierre de la EMT ni de ninguna otra de
las empresas públicas deficitarias, o al menos no a priori, pero sí que estoy a
favor de que se estudien los motivos de por qué son deficitarias. Que sea un
servicio público no significa que tenga que estar mal gestionado, ni que sea un
nido de enchufismos que acaben sangrando la poca liquidez que generan.
3.- Habría que analizar caso por caso y ver si la solución es la
privatización. Sí, ya sé que eso de la privatización está muy mal visto, pero
si se privatiza y no nos cuesta dinero de nuestros impuestos, algo habremos
adelantado. Si además, gracias a la privatización, se impide el cierre de la
empresa y seguimos teniendo servicio, pues tanto mejor. ¿O no es eso mejor que
seguir manteniendo la empresa pública deficitaria a costa de inyectarle dinero
a diario? (Nuestro dinero, no lo olvidemos).
4.- Por otra parte, esas empresas públicas deficitarias que se
alimentan de nuestros impuestos, generan otra injusticia que no se quiere ver
ni admitir. Sigamos con el ejemplo de la EMT. Empresa pública deficitaria que
se alimenta del presupuesto; el presupuesto se alimenta de los impuestos de
todos, incluyendo los míos; yo hace más de un cuarto de siglo que no me subo a
un autobús... ¿Por qué tengo que pagar mi parte de la EMT? Sí, ya sé, porque es
un servicio público, hay que ser solidario y tal y tal... Pero, ¿y si se
privatiza y se rentabiliza? ¿No será eso mejor?
En definitiva, las maneras de Montoro puede que no hayan sido
acertadas, pero algo de razón tiene o se le intuye, y tal vez esto sirva para
poner atención en ciertos detalles.
Ramón Cerdá
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