Obstáculos empresariales. Los impuestos se sitúan en primer lugar

Obstáculos empresariales. Los impuestos se sitúan en primer lugar

Los obstáculos empresariales con los que se topan los emprendedores son múltiples, la mayoría de ellos imprevisibles, y cambiantes con el tiempo, pero lo que resulta realmente triste y paradójico es que en la actualidad, en el top del ranking de esos obstáculos empresariales se encuentre la fiscalidad. Que los impuestos sean el principal freno de crecimiento y desarrollo (incluso de supervivencia) de muchas empresas, es preocupante. Y lo es porque cada vez nos encontramos más cerca de la confiscatoriedad de dichos impuestos. Hemos de ser conscientes de que los impuestos hay que pagarlos y de que son necesarios para que todo funcione debidamente, pero cuando el gasto del Estado se gestiona mal y la única solución a la que llegan para seguir derrochando es ir cargando más las espaldas de los empresarios a base de elevar la presión fiscal... mal andamos.

¿Cuáles son actualmente los principales obstáculos empresariales?

#obstáculos empresariales
El principal de los obstáculos empresariales es la fiscalidad
Visto desde fuera, lo normal sería encontrarse con datos que nos dijeran que los principales obstáculos empresariales son la eficiencia del mercado de trabajo, la adecuación del capital humano en relación con la actividad de la empresa, la posible falta de equipamiento y, por supuesto, el entorno macroeconómico, que cada vez nos afecta más a todos a causa de la globalización. Pues bien, salvo este último punto (entorno macroeconómico) que es el segundo en orden de los obstáculos empresariales (para empresas de menos de 200 empleados) según las últimas encuestas, el resto de los factores son los que menos preocupan a los empresarios. Por encima de ellos están la morosidad, la regulación económica (leyes, normas y todo tipo de impedimentos «legales»), la demanda de sus productos, la financiación y los costes judiciales. Pero por encima de todos ellos: LA FISCALIDAD.
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Los costes judiciales crecen a causa de la morosidad, la cada vez más compleja regulación, por reclamaciones de clientes que antes ni siquiera eran previsibles, por los asuntos judiciales causados por inspecciones de Hacienda injustas, o por temas laborales. Todas esas incidencias provocan el crecimiento constante de unos gastos que por naturaleza tendrían que ser mínimos en cualquier empresa.

En 2015 la morosidad era el principal problema de los empresarios, en 2016 ha pasado al tercer lugar.

La mayor diferencia en la apreciación de los obstáculos empresariales  la encontramos entre grandes y pequeñas empresas. Las de menos de diez asalariados, las situadas entre 10 y 49 y las que no llegan a doscientos, cuyo principal cáncer es la fiscalidad; y las empresas con doscientos o más empleados que sitúan en primer lugar entre sus obstáculos empresariales el entorno macroeconómico, más afectadas como están por la globalización.

Ramón Cerdá