Autor: José Piñeiro , Dtor. VP. SERIE: CÓMO SE PRUEBA LA VERDAD (3 DE 5)
Desde la hipótesis de un psicólogo alemán de 1967 hasta el sistema desarrollado en Galicia que hoy usan los tribunales españoles: así analiza la psicología forense si un testimonio es creíble, sin necesidad de creer a nadie por instinto.
En 1967, el psicólogo alemán Udo Undeutsch formuló una hipótesis que sigue vigente: el recuerdo de algo que se ha vivido difiere, en contenido y en calidad, del recuerdo de algo imaginado o inventado. No es una intuición: es una hipótesis contrastable, y de ahí nació toda una disciplina dedicada a comprobarla declaración por declaración.
De la hipótesis de Undeutsch se derivó una técnica, el Análisis de la Realidad de la Declaración, que incluye una lista de criterios de realidad conocida como CBCA —Análisis de Contenido Basado en Criterios—. Los psicólogos Steller y Köhnken la sistematizaron en 1989 en un procedimiento de dos fases: el CBCA propiamente dicho, con 19 criterios agrupados en cinco categorías —como la cantidad de detalles, las interacciones descritas o la presencia de experiencias subjetivas—, y el SVA o Análisis de Validez de la Declaración, que enmarca toda la entrevista. Es, hoy, la herramienta más usada en el mundo para evaluar la veracidad de un testimonio, sobre todo en casos de abuso sexual infantil, su ámbito de origen.
Conviene una precisión honesta, porque en este terreno el exceso de confianza es tan peligroso como la credulidad: aplicar el CBCA a testimonios de personas adultas, algo frecuente en la práctica pericial, no cuenta con el mismo respaldo científico que su uso en menores. Y ningún criterio, ni siquiera el conjunto de ellos, constituye una prueba concluyente por sí sola. Es un indicio que se valora junto al resto de la instrucción, no un detector de mentiras infalible.
El sistema español: SEG
En España, los catedráticos de Psicología Ramón Arce y Francisca Fariña, de la Universidad de Santiago de Compostela, desarrollaron el Sistema de Evaluación Global (SEG), que integra el CBCA, el Monitoreo de la Realidad, el SVA/SRA y la evaluación de la prueba psicológica asociada —lo que en los informes periciales se conoce como "huella psíquica"—. Publicado en 2005 y aplicado, entre otros ámbitos, en casos de violencia de género, sus propios autores han reportado en sus estudios de seguimiento judicial tasas de condena de hasta el 93% cuando el informe pericial respaldaba la credibilidad del testimonio, frente a absoluciones de hasta el 100% cuando no la respaldaba. Son cifras que reflejan una correlación observada en la práctica judicial española, no una garantía matemática: ningún sistema pericial sustituye la valoración final del tribunal.
Cómo se obtiene el relato: la entrevista cognitiva
Todo este análisis depende, a su vez, de cómo se haya obtenido el testimonio. En 1992, Ronald Fisher y Edward Geiselman revisaron la entrevista cognitiva original para incorporar factores sociales y comunicativos: formular preguntas compatibles con el testigo, generar un buen clima emocional, transferirle el control del relato y ayudarle a reconstruir el recuerdo desde distintos ángulos. El objetivo es simple de enunciar y difícil de ejecutar: obtener el máximo de información genuina minimizando la contaminación del recuerdo por parte de quien pregunta. La investigación disponible respalda que reduce la cantidad de información falsa sin disparar los errores.
Lo que une estas tres herramientas —hipótesis de Undeutsch, CBCA/SVA y entrevista cognitiva— es una misma convicción de fondo: la credibilidad no se decide por intuición ni por la seguridad con que alguien habla, sino analizando de forma sistemática cómo está construido un relato. Es exactamente lo contrario de lo que ocurre en buena parte del debate público, donde la seguridad al hablar se confunde constantemente con la veracidad de lo dicho. En la próxima entrega veremos qué ocurre cuando el propio cuerpo entra en el peritaje: qué puede y qué no puede decirnos un test psicométrico o un signo físico sobre si alguien simula.
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